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| TRATAMIENTO NATURAL CONTRA LA DIABETES |
| Alimentación: Los Almidones y las carnes |
Se
sabe que la degradación de la secreción pancreática perjudica la
transformación de determinados hidratos de carbono. Los alimentos ricos
en almidones se elaboran con cierta dificultad, de ahí la tendencia a
proscribir también el pan y los cereales.
Pero también en este caso se plantea mal el problema, sin tener en
cuenta la diferencia entre los cereales (y su harina) privados de
algunos de sus elementos, a veces los más interesantes (el germen,
especialmente), con el fin de brindar al consumidor productos cada vez
más blancos, y los cereales que han conservado estos elementos. Se sabe
que los fermentos de las partes que se eliminan pueden contribuir a
veces en gran medida a la utilización de las partes restantes, si se
preserva la integridad del cereal. La estructura de un vegetal
constituye un todo que siempre es peligroso amputar en alguna de sus
partes.
Los diabéticos están expuestos a los más graves accidentes vasculares,
comenzando por la arteritis. Ahora bien, es sabido que la pared de la
arteria sólo es atacada por los residuos que transporta en la sangre
cuando falta la película protectora de sílice. Los habituales regímenes
restrictivos —al igual que la alimentación denominada "normal"—
debilitan las defensas arteriales —y también las pulmonares,
intestinales, etc.— precisamente por esta carencia de sílice, mineral
que se encuentra generalmente en la envoltura de los vegetales, sobre
todo de los cereales.
Cuando se habla de pan, hay que evitar confundir el pan blanco, mezcla
de almidón y levadura, y el pan casi integral (85% aproximadamente),
cuya fermentación debe provocarse únicamente mediante un fermento
natural y no mediante una levadura —incluso natural— ni mediante un
fermento producido a partir de la levadura. Este asunto del fermento
espontáneo es de capital importancia.
En el curso de la fermentación producida por un fermento natural, las
proteínas de trigo se degradan en aminoácidos, elementos indispensables
para la nutrición. Cuando se habla de arroz, no permitamos que se
confunda un grano de almidón, muy blanco y a veces pulido, con el grano
de arroz integral, que encierra los fermentos y diastasas necesarios
para la transformación en elementos nutritivos.
Desde otro punto de vista, las proteínas de la carne resultan doblemente
peligrosas; en primer lugar, porque son acidificantes, y es bien sabido
el peligro mortal que corre el diabético con la acidificación de los
humores corporales, capaz de llevarle al estado de coma; en segundo
lugar, porque dichas proteínas pueden transformarse en glucosa primaria,
la cual, por la imposibilidad de ser utilizada por el organismo en este
estadio, aumenta la tasa de la glucosuria. Otro peligro que la carne
hace correr al diabético es la elevación de la tasa de urea en la
sangre; por todo ello, no existe razón alguna para que los diabéticos se
dediquen a consumir alimentos cárnicos.
Alimentación - El alcohol y las grasas
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