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| TRATAMIENTO NATURAL CONTRA LA DIABETES |
| Vasos sanguíneos y funciones hepáticas del diabético |
La
diabetes supone la acumulación de productos de la desasimilación.
También, el diabético padecerá de una carencia de sílice, que será causa
de la debilitación de los vasos.
Como, por otra parte, suele sustituir
el azúcar por grasas o por proteínas animales, lo que da origen a varias
clases de residuos tóxicos, habrá un espesamiento y congestión de los
humores por causa de dichos residuos (colesterol, cuerpos acetonémicos,
etc.).
Estas sustancias van a depositarse allí donde los vasos están peor
defendidos por falta de la película protectora de sílice, lo que
disminuye la elasticidad del tejido, reduce el diámetro interior del
vaso y lesiona su pared interna. En estos lugares pueden formarse los
coágulos (trombos) que obstruyen el vaso sanguíneo (trombosis). Este
estado de desnutrición y de atasco por causa de los residuos tóxicos
provoca un envejecimiento prematuro de los vasos, con todas las
complicaciones que entraña: arteritis, lesiones renales, esclerosis
ocular (cataratas), gangrena de los miembros, etc.
Es capital el papel del hígado en la transformación y el almacenamiento
de los elementos nutritivos en general y de los azúcares en particular.
Transforma las proteínas y los hidratos de carbono en glucógeno, y luego
recupera la glucosa resultante, tras la intervención de los jugos
pancreáticos, para terminar su "humanización". Es evidente que la
insuficiencia del páncreas se traduce en trastornos del metabolismo de
los almidones; pero el páncreas depende a su vez del hígado, puesto que
se ha podido observar la aparición de manifestaciones diabéticas aun
cuando las funciones pancreáticas parecían ser todavía normales.
La alteración de los islotes de Langerhans se debe a veces a la
persistencia de la elevación de la tasa de azúcar en la sangre. Esta
elevación puede originarse en un intento de defensa contra el estado de
desnutrición. La propia degradación del páncreas sería, por tanto, un
probable efecto de la deficiencia inicial de las funciones hepáticas de
transformación. Cuanto más se acumulan las experiencias, más se
confirman las relaciones entre las posibles deficiencias de ciertas
funciones hepáticas y sus repercusiones en todas las actividades
orgánicas.
Está demostrada la eficacia de los tratamientos naturales del hígado
sobre ciertas afecciones en apariencia heterogéneas. Hasta los
trastornos nerviosos, glandulares y mentales pueden remitir al mejorar
las funciones hepáticas. La diabetes implica anomalías de tantos órganos
y sistemas que parece más lógico centrar la acción curativa en el órgano
que se relaciona con todos los demás.
También en este punto la experiencia demuestra la solidez de la tesis
armonista. Sólo se puede influir en las causas reales mediante un
tratamiento adecuado del hígado, apoyado luego por medidas
complementarias, posiblemente inspiradas en las reacciones que suscitan
las primeras intervenciones curativas.
Alimentación y dietas - El azúcar
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