
Hay diferentes maneras de preparar las sustancias
medicinales de las plantas para su ingestión. Las más comunes son las
tisanas por infusión y decocción, así como la maceración. En general,
las partes blandas de las plantas se usan en infusión; las partes secas,
duras y resistentes en decocción, y unas y otras, indistintamente, en
maceración.
¿Hasta dónde llega la eficacia curativa de las
plantas medicinales?. Es difícil dar una contestación indiscutible. Lo
que sí se puede sin duda asegurar es que algunas tisanas hechas con
plantas producen efecto más o menos inmediato. Todo el mundo sabe, y
mucha gente por experiencia propia, que la infusión de flor de tilo, la
tila, calma los nervios y ayuda a dormir; que la infusión de manzanilla
favorece la digestión y que, para la eliminación de arenillas renales,
los herbolarios aconsejan desde hace quién sabe el tiempo una tisana
hecha con cabellera de maíz, flor de saúco y enebrinas: una tisana a la
que se le atribuye un poder extremadamente diurético.
Se han mencionado antes las preparaciones en
infusión, en decocción y en maceración. Son oportunas algunas
observaciones referidas a las mismas:
Infusión.
Se pone la planta a trocitos en un recipiente y se
echa agua hirviendo. Se tapa y se deja enfriar, para luego colarlo todo
y tomar la tisana. Si se prefiere la tisana caliente, se toma unos
minutos después de echar el agua; pero algunos aseguran que el efecto es
mayor si se deja enfriar con la planta dentro. Y entonces se puede tomar
fría o recalentada. Es indiferente ponerle azúcar o no, lo que se hace
según el gusto del consumidor.
Decocción.
Se pone la planta seca dentro del agua y se hace
hervir. En general, basta con algunos hervores, pero el tiempo ( de 1-16
minutos) depende de la parte vegetal que se use: si es raíz o corteza ha
de hervir más tiempo, mientras que las hojas y las flores necesitan
menos. Las plantas se ponen en el recipiente hechas trocitos, lo mismo
que para la infusión. Se tapa, se espera un rato, se cuela y se toma. Se
puede dejar enfriar y recalentarla después si se prefiere calienta. Una
norma general para el tiempo que ha de durar la ebullición es :
10 minutos para cortezas o raíces enteras.
5 minutos para cortezas o raíces a trocitos.
1 minuto para hojas o flores.
En todo caso la cantidad de planta es la misma: 20g.
para 10 litros de agua. Para una taza basta con 3 g.
Maceración.
Se usa menos que la infusión y la decocción. En la
maceración se deja la planta en agua fría durante un tiempo más o menos
largo, desde unas horas hasta un día entero. En principio, los períodos
aconsejables son:
5 horas para brotes tiernos, hojas y flores.
10 horas para cortezas y raíces a trocitos.
24 horas para cortezas y raíces enteras.
La cantidad necesaria es de unos 20 g. de planta por
cada litro de agua.
Guía de Plantas
Medicinales
|