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La orina desciende por los uréteres desde los riñones hasta la
vejiga, situada en la parte inferior del abdomen, donde se almacena de
forma temporal. La vejiga de la orina es un órgano de paredes flexibles
y elásticas que le permiten expandirse a medida que se llena, y
contraerse para expeler el líquido. Los uréteres poseen unas válvulas de
una sola dirección ubicadas en el punto en que se unen a la vejiga, para
impedir que la orina refluya hacia el interior del cuerpo si ésta se
llenara demasiado. De vez en cuando la orina es evacuada del organismo a través de la
uretra, un tubo que difiere en el hombre y en la mujer. Por lo general,
el orificio de apertura de la uretra se mantiene cerrado gracias a un
esfínter, que es un músculo circular que se contrae para cerrar el
conducto. En el momento de la micción este esfínter se relaja a medida
que los músculos de la vejiga se contraen para expeler la orina.
CISTITIS
La cistitis es la inflamación de la vejiga, causada por lo general
por una infección bacteriana que llega, a través de la uretra, desde el
exterior. Los síntomas más importantes son una necesidad urgente de orinar,
aunque sólo se evacua una pequeña cantidad de orina. Esta tiene un olor
fuerte, puede contener sangre y causar ardores y pinchazos durante la
micción; también puede presentarse fiebre y dolor en la parte inferior
del abdomen. El diagnóstico se puede determinar mediante el análisis de la orina.
Si se producen más de dos o tres ataques de cistitis seguidos, se
realizan otras pruebas, como la pielografía intravenosa o la
cistoscopia, para detectar anomalías en el tracto urinario. El
tratamiento médico consiste en la administración de antibióticos. Los enfermos deben beber una gran cantidad de líquidos y mantener una
escrupulosa higiene de sus órganos genitales.
CÁLCULOS URINARIOS
Las piedras que se forman dentro de la vejiga suelen ser mayores que
las del riñón y, al no poder eliminarse con la orina debido a su tamaño,
quedan alojadas en la vejiga y causan una obstrucción, con la
consiguiente molestia. Los síntomas son una urgente y frecuente necesidad de orinar, junto
con dolor y aparición de sangre durante la micción. En la actualidad esta dolencia es poco frecuente, y los cálculos
pueden eliminarse mediante una intervención quirúrgica o rompiéndolos
por ultrasonidos para que puedan ser evacuados.
PRÓSTATA AGRANDADA
El aumento del tamaño de la próstata es frecuente entre los hombres a
partir de los 45 años y puede obstruir el flujo normal de la orina. Los
síntomas más comunes son la retención urinaria y la disminución de la
fuerza con que se expulsa la orina. Esta dolencia no es peligrosa en sí misma, pero puede presentar
complicaciones, como cistitis, pielonefritis e insuficiencia renal. En
principio, se aplicará tratamiento médico, pero si la dolencia se
agrava, originando una obstrucción seria del flujo de orina, debe
extirparse la próstata.
CONTINUAR
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