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ÚLCERAS PÉPTICAS
La úlcera péptica, también denominada úlcera gastroduodenal es aquella
que afecta la membrana mucosa del estómago o del duodeno. No se conocen
con exactitud las causas que originan las úlceras pépticas, aunque su
aparición suele estar relacionada con el estrés, los factores
hereditarios o la ingestión de ciertos fármacos, como los
antiinflamatorios, los medicamentos contra la hipertensión, la aspirina
y los esteroides, entre otros; también pueden producirse por la excesiva
secreción de ácido gástrico, que daña la membrana mucosa.
ÚLCERA GÁSTRICA
La úlcera gástrica o de estómago es una erosión en la mucosa gástrica
que, con frecuencia, tiene unos tres centímetros de diámetro. Aunque no
se conocen las causas que la producen, se ha comprobado que está
asociada con la irritación de la mucosa gástrica. El síntoma
característico es un dolor ardiente, que se percibe más en toda la parte
superior del abdomen, y se prolonga en períodos alternados que van desde
treinta minutos a tres horas; el dolor se presenta tras la ingestión de
alimentos, si bien algunas personas lo acusan de inmediato, y otras al
cabo de varias horas. Otros síntomas posibles son la pérdida del apetito
y, por consiguiente, de peso y, en ocasiones, vómitos de líquido ácido
que alivian el dolor.
COMPLICACIONES
Una úlcera gástrica puede producir una hemorragia de estómago. Aunque
esto no resulta común, puede resultar peligrosa, en especial para los
ancianos, ya que puede causar un shock, si es repentina, o una anemia si
se prolonga durante mucho tiempo. Si la úlcera no se trata, puede ser
causa de una importante pérdida de peso y desnutrición, que derivan de
la pérdida del apetito. Todo ello predispone al organismo a contraer
infecciones. También existe la posibilidad de que la úlcera de estómago
repetida cause estenosis del píloro, o bloqueo del conducto que comunica
el estómago con el duodeno, si bien esta complicación es poco frecuente.
Asimismo, la úlcera puede derivar en un cáncer de estómago.
TRATAMIENTO
Las úlceras gástricas se curan por completo si el enfermo efectúa un
tratamiento adecuado, guarda reposo en cama durante unas dos semanas, e
ingiere sólo alimentos que no estimulen la secreción gástrica y
neutralicen la acidez. Se recomienda a quien la padece que no fume y que
evite el consumo de bebidas alcohólicas o aquellas que contienen
cafeína, como el té y el café.
Alrededor del 40% de las úlceras pépticas se recuperan sin tratamiento
alguno y casi el 45% se repiten al cabo de un par de años. En algunos
casos, hay que recurrir a la intervención quirúrgica, que consiste en la
extirpación de la parte del estómago lesionada.
ÚLCERA DUODENAL
La úlcera duodenal afecta al duodeno, que es la primera porción del
intestino delgado, que comunica el estómago con el resto del tracto
digestivo. Los síntomas son ataques repetidos de dolor abdominal, con
retortijones característicos, en la parte superior del abdomen o en la
espalda. Aparece varias horas después de una comida y puede aliviarse
con la ingestión de tabletas antiácido, un vaso de leche o un par de
galletas; también pueden presentarse vómitos.
COMPLICACIONES
Aunque las úlceras duodenales son dolorosas, el riesgo de lesiones
graves o permanentes es más bajo que en las úlceras gástricas, si bien
en ocasiones pueden producirse hemorragias que, si persisten, pueden
desarrollar anemia o vómitos sanguíneos. La pérdida de una gran cantidad
de sangre constituye una urgencia médica, que debe ser tratada de
inmediato, sobre todo si el enfermo es un anciano. También pueden
aparecer otras complicaciones, como, por ejemplo, la estenosis del
píloro, la peritonitis y la perforación de la úlcera seguida de shock.
TRATAMIENTO
Ante los primeros síntomas de una úlcera es conveniente dejar de fumar y
reducir el consumo de bebidas alcohólicas. Por lo general, el enfermo
puede comer cualquier alimento que desee, pero debe hacerlo despacio y
en pequeñas cantidades ingeridas varias veces al día y de forma regular;
también es aconsejable reposar, por lo menos durante media hora, después
de las comidas. Cuando los alimentos están en el estómago tienden a
absorber el ácido que causa el dolor, por lo que si se come a intervalos
irregulares existen muchas más probabilidades de agravar los síntomas.
Las tabletas antiácido contribuyen a calmar el dolor.
Rara vez es necesaria la cirugía para tratar las úlceras duodenales.
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