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El tétanos es una infección aguda del sistema
nervioso central producida por la bacteria llamada Clostridium tetani,
cuyas esporas pueden mantenerse durante años en el suelo y en el tracto
intestinal de las vacas y los caballos, por lo cual los establos y las
tierras fertilizadas con estiércol están muy contaminadas. La bacteria
invade el organismo sólo a través de las heridas que tienen tejidos
muertos, y se propaga mediante los objetos infectados, como un clavo o
una astilla. Los riesgos son máximos en las heridas profundas o sucias
de tierra y en los músculos u otros tejidos con poco riego sanguíneo.
Esta bacteria se caracteriza por no poder sobrevivir en ambientes
oxigenados y porque crece con rapidez en aquellos carentes de oxígeno.
Por esta razón, penetra en el organismo desarrollándose a través de una
herida en la que el aporte sanguíneo y, por consiguiente, el suministro
de oxígeno estén disminuidos o interrumpidos a causa del daño tisular.
Esto suele ocurrir en casos de producirse cortes, quemaduras,
traumatismos con tejidos aplastados, abortos o partos sépticos, o a
través del corte del cordón umbilical de los recién nacidos. La toxina
producida por estas bacterias es una sustancia mortal muy potente,
puesto que una décima de miligramo es la dosis letal para un adulto.
Desde la herida contaminada, donde se desarrolla, pasa a la médula
espinal y al cerebro, donde ataca al sistema nervioso que controla la
actividad muscular. Una vez se ha instalado allí, la toxina no puede
neutralizarse ni por los anticuerpos producidos por el organismo ni
mediante la administración de una antitoxina.
SÍNTOMAS
Existen dos formas clínicas de la enfermedad. Una de ellas tiene un
período de incubación breve, de tres a 21 días, comienza de forma
abrupta y tiene un elevado índice de mortalidad; la otra tiene un
período de incubación más largo, de cuatro a cinco semanas, se presenta
con síntomas menos intensos y su índice de mortalidad también es mucho
menor. Sin embargo, en algunos casos los síntomas pueden aparecer el
primer día. Se inician con un malestar general, dolor de cabeza y
fiebre; luego se presenta rigidez y más tarde espasmos
extraordinariamente dolorosos en los músculos masticadores, de las
extremidades, los abdominales y los espinales del paciente. También la
respiración puede verse afectada por estos espasmos, ya que a medida que
se van generalizando puede aumentar el arqueamiento de la espalda y de
la nuca. Estos síntomas, entre los adultos, se desarrollan por lo
general una semana después de haber contraído la infección. Las heridas
que con mayor facilidad dan lugar a una infección letal son las de la
cara, la cabeza y el cuello, ya que el bacilo puede llegar con mayor
rapidez al cerebro.
TRATAMIENTO
Para prevenir la infección resulta esencial lavar y limpiar la herida lo
antes posible. El tratamiento incluye una serie de antibióticos,
acompañados por tres inyecciones de una antitoxina específica, para
contrarrestar el efecto de las bacterias invasoras. También pueden
administrarse medicinas relajantes de los músculos para evitar o calmar
los espasmos generalizados. En los casos graves puede ser necesario
practicar una traqueotomía y asistir la respiración mediante un
respirador artificial. El objetivo del tratamiento es mantener el
funcionamiento del organismo durante al menos tres semanas, tiempo que
tarda la enfermedad en seguir su curso, ya que trata de evitar las
complicaciones fatales durante los espasmos, entre las que se encuentran
el agotamiento y la asfixia, y la neumonía por aspiración del contenido
gástrico. Sin embargo, a pesar del tratamiento más avanzado, la
enfermedad aún puede resultar mortal.
LA VACUNA ANTITETÁNICA
•La primera vacuna antitetánica que asegura la inmunización contra el
tétanos se aplica a los lactantes, y los refuerzos se administran a los
seis y a los 14 años; con posterioridad debe inyectarse un refuerzo cada
cinco años, o antes, en particular entre quienes corren riesgos
especiales, como los trabajadores rurales. Aquellas personas que no
hayan sido inmunizadas deben recibir la antitoxina tras cualquier herida
importante.
•La vacuna otorga una inmunización que dura cinco
años, y no es recomendable administrarla de forma indiscriminada, ni más
veces de lo necesario, Por este motivo, es conveniente mantener un
registro de las fechas de cada aplicación, ya que algunas personas
tienen reacciones adversas ante las sobredosis.
•En el caso de que se declare la infección, debe
iniciarse de inmediato un tratamiento hospitalario.
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