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CÓMO NO SE CONTAGIA
El virus del sida no se contagia por vía aérea, ni por vía digestiva,
como tampoco se contagia por donar sangre o por picaduras de insectos,
incluidos los mosquitos. Asimismo, debe descartarse la posibilidad de
contagio por convivir, compartir ámbitos de trabajo o de estudio, medios
de transporte, piscinas, lavabos, ropa u otros objetos, como la vajilla,
con una persona que sea «seropositiva». Cabe considerar que, si bien
existen, en potencia, muchas situaciones en las que pueden producirse
contagios, es muy improbable que esto ocurra. Así, si se comparten
navajas, hojas de afeitar o cepillos de dientes que estuvieran
infectados, el riesgo de contagio efectivo es escaso, ya que la cantidad
de sangre con la que se toma contacto por esta vía es muy poca, y el
virus del sida es muy poco resistente a las condiciones ambientales. En
el caso de las consultas médicas u odontológicas tampoco es fácil
contraer esta enfermedad, si se observan con rigor y cuidado las normas
higiénicas o de esterilización básicas.
PRUEBAS SEROLÓGICAS
Se puede detectar la presencia del virus a través de un análisis de
sangre, denominado ELISA o EIA, que son las siglas del análisis
inmunoenzimático. Hay otros procedimientos para aislar el VIH de la
sangre o de las células de las personas infectadas, pero resultan muy
complejos y costosos, aunque más eficaces. Es importante destacar que
desde que se produce un contacto de riesgo, como una relación sexual o
haber compartido agujas y jeringas, hasta la aparición de anticuerpos
detectables pueden pasar alrededor de dos meses. Por ello se aconseja
que el análisis se practique pasados tres meses desde el último contacto
sospechoso.
PORTADORES
ASINTOMÁTICOS
Las personas que tienen anticuerpos contra el virus del sida están
infectadas, pero mientras el virus permanece inactivo no causa ninguna
alteración que sea detectable en su salud. Aquellos individuos que están
infectados y no presentan síntomas de la enfermedad son portadores
asintomáticos, y pueden serlo durante varios años o tal vez durante toda
su vida; existe el riesgo de que estas personas puedan infectar a otras,
aunque esto no ocurre siempre. No se sabe con exactitud cuándo o por qué
puede activarse el virus, pero casi siempre influyen factores tan
variados como el estado de salud general, la presencia de otras
infecciones que puedan activarlo, el estado inmunitario y la
susceptibilidad genética.
SÍNTOMAS
Cuando se activa, el virus del sida se manifiesta a través de síntomas
poco específicos, que incluyen malestar, cansancio, anorexia, dolores
musculares y articulares, sudoración nocturna, aparición de bultos en el
cuello, las axilas y las ingles, y manchas en la piel. Más adelante
pueden presentarse infecciones respiratorias con tos persistente,
dificultad al respirar y signos de pulmonía en las radiografías de
tórax. Otros enfermos pueden sufrir cuadros prolongados de diarrea,
alteraciones neurológicas, o de las células del sistema nervioso, que
pueden implicar una pérdida de reflejos, de fuerza o de sensibilidad y,
en otros casos, fiebre, dolor de garganta y de cabeza. Algunos pacientes
manifiestan la enfermedad con fiebre prolongada o con pérdida de la
visión. Otros desarrollan el sarcoma de Kaposi, un tumor frecuente entre
los enfermos de sida, que se presenta con una o varias manchas de color
violáceo en la piel.
TRATAMIENTO
Aunque se está investigando, todavía no se dispone de ningún medicamento
o vacuna preventiva contra el virus del sida. Los tratamientos con
sustancias estimulantes del sistema inmunitario, como el interferón y la
timosina, ofrecen escasos resultados. Tampoco el AZT o zidovudina
representa una solución, ya que tiene desagradables efectos secundarios,
no puede administrarse a todos los enfermos y sólo detiene la
reproducción del virus durante un corto período de tiempo.
Investigaciones recientes han demostrado que el tratamiento con AZT en
mujeres embarazadas evita la transmisión del virus de la madre al feto.
Sin embargo, la mayoría de las enfermedades que produce el sida disponen
de un tratamiento específico, como son los antibióticos utilizados para
combatir las infecciones bacterianas o los tratamientos contra el
cáncer. Los portadores asintomáticos deben cuidar su salud mediante una
nutrición equilibrada, un descanso adecuado, la práctica de ejercicios
físicos moderados, la prevención de cualquier infección y el abandono de
los hábitos que puedan disminuir sus defensas naturales, como el tabaco,
las bebidas alcohólicas y ciertos medicamentos, como, por ejemplo, los
neurolépticos o los estimulantes. También es importante que eviten los
contagios utilizando preservativos para las relaciones sexuales y el
compartir objetos que puedan estar contaminados. Tampoco pueden donar
sangre o plasma, ni semen u órganos. En el caso de que sufran una
depresión emocional es conveniente que busquen ayuda psicológica, o a
través de los grupos de voluntarios y de las entidades ciudadanas contra
el sida.
CÓMO PREVENIR EL SIDA
•Utilizar preservativos durante las relaciones sexuales.
•No utilizar jeringuillas o agujas sin esterilizar.
•En caso de ser portador del virus, se debe tener el cuidado de cubrirse
las heridas o lesiones.
•No usar ningún objeto personal que pueda entrar en contacto con la
sangre, líquidos y secreciones o excreciones orgánicas.
•Realizar los correspondientes análisis de sangre en caso de ser donante
o receptor de una transfusión sanguínea, de plasma o de órganos.
•Lavarse las manos con frecuencia y observar todas aquellas medidas
indicadas para la prevención del contagio de la hepatitis.
•Mantener una buena higiene general en lo que respecta a la
alimentación, las horas de descanso y la práctica de ejercicios físicos,
y seguir con regularidad las terapias destinadas a fortalecer las
defensas del organismo ante las infecciones.
CONTINUAR
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