Canal Medicina
SIDA (1): ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
El sida o síndrome de inmunodeficiencia adquirida está causado por el denominado virus de inmunodeficiencia humana, de siglas VIH, que invade y destruye el sistema inmunitario del organismo. No existe aún una cura definitiva.

EnfermedadesEl VIH ataca con especificidad un tipo de glóbulos blancos de la sangre, los linfocitos, y en particular la variedad «T4», o linfocitos cooperadores, que desempeñan un papel esencial en el sistema de defensa inmunitaria específica del organismo humano. Cuando una bacteria o un virus entran en el cuerpo, el sistema inmunitario se activa de forma inmediata. Los glóbulos blancos fagocitan o destruyen los microbios, y producen anticuerpos contra los invasores. El agente productor del sida, o virus VIH, invade los linfocitos reproduciéndose en su interior y acaba por destruirlos. El organismo infectado queda así sin defensas naturales ante otras posibles infecciones o células tumorales, que en condiciones normales no representarían peligro alguno.

En la primera fase de la infección por el VIH la persona afectada no presenta ninguna alteración física, y se encuentra en el estadio de «portador asintomático». Una persona infectada puede ser portadora asintomática durante muchos años, tal vez toda su vida, sin que aparezcan síntomas de la enfermedad. Los portadores pueden infectar a otras personas, aunque esto no ocurre siempre. Sin embargo, ante el conocimiento de haber contraído el virus es recomendable tomar las medidas necesarias para prevenir su contagio. El VIH también puede causar alteraciones leves de la salud, como una inflamación permanente de los ganglios linfáticos del organismo, llamada linfadenopatía generalizada persistente. De esta manera, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida consiste en la declaración de una o varias enfermedades, como consecuencia de una deficiencia inmunitaria originada por la infección del VIH.

CONTAGIO
El virus del sida se contagia a través del uso de jeringas contaminadas (drogadictos por vía intravenosa), las transfusiones de sangre, de productos hemoderivados contaminados, implantación de órganos infectados, relaciones sexuales, infección prenatal madre-hijo. Actualmente, la transmisión a través de la sangre y hemoderivados es bastante difícil, ya que tanto la sangre como el plasma –al igual que los órganos donados para trasplante– son analizados o tratados de forma que se elimina cualquier tipo de infección. Además, mediante métodos estadísticos efectuados, se considera que sólo puede portar el virus uno de cada 10.000 donantes. Por otra parte, la preparación de los productos sanguíneos obtenidos por el fraccionamiento del plasma humano, necesarios para los hemofílicos, neutraliza el VIH. El virus también puede llegar a la sangre cuando se utilizan agujas, jeringas o instrumental quirúrgico u odontológico contaminados. No obstante, existen pruebas de que el riesgo de contagio del personal médico y de enfermería por pinchazos o cortes accidentales con material contaminado es muy bajo, ya que hasta la actualidad se han registrado en todo el mundo una decena de casos en los que era evidente este tipo de contagio.

Puede afirmarse que es aún menor el riesgo de infección por el contacto con lesiones de la piel o de la superficie de las mucosas, los labios, la boca, la nariz y los ojos con sangre contaminada. Asimismo, el riesgo de contagio por compartir objetos domésticos que puedan mancharse de sangre es aún mucho menor que en los casos anteriores, aunque existen suficientes razones y costumbres de carácter higiénico general para evitar compartir cepillos de dientes u hojas de afeitar. Existen otras situaciones en las cuales se produce algún contacto sanguíneo, como, por ejemplo, cuando se perfora el lóbulo de la oreja o la nariz para colocar pendientes, o cuando se realiza un tatuaje, y también cuando se comparten agujas o jeringas, cosa que suele ocurrir entre los usuarios de drogas de administración intravenosa. Resulta muy importante asegurar el uso de material esterilizado en todos estos casos para prevenir el contagio.

Con respecto a las relaciones sexuales con personas infectadas, cabe decir que se pueden producir contagios a través del semen, las secreciones vaginales o el contacto con erosiones o lesiones de la piel o las mucosas; por ejemplo, esto sucede con mayor facilidad cuando se producen penetraciones anales u otras prácticas sexuales que impliquen desgarros o heridas. Con las personas desconocidas conviene siempre prevenir el riesgo de contagio mediante el uso de preservativos. El otro mecanismo de contagio es el denominado «de transmisión vertical», que puede ocurrir, en el caso de embarazo, entre la madre infectada y el embrión, si el virus atraviesa la placenta. La infección también puede transmitirse durante el parto. Cabe tener en cuenta que tanto el feto como el recién nacido son muy vulnerables a contraer infecciones, puesto que su sistema inmunitario aún no está desarrollado por completo.

Debe considerarse que algunas personas tienen mayor resistencia que otras ante determinadas infecciones, debido a sus características genéticas y, de la misma manera, aunque no ha podido demostrarse aún, es muy probable que algunos organismos sean más susceptibles o tengan una mayor resistencia genética que otros ante la infección del VIH. En síntesis, el virus del sida puede contagiarse sólo a través de la sangre, el esperma y las secreciones vaginales. Ninguna otra secreción corporal tiene la concentración de virus suficiente como para transmitir la infección.

 CONTINUAR

 

 CANAL-MEDICINA.ES (C)2012