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ESPONDILITIS ANQUILOSANTE
Es una inflamación de las articulaciones que unen las vértebras. Cuando
la inflamación cede, las articulaciones quedan endurecidas y lesionadas,
llegando a soldarse los huesos de la columna vertebral. Aún no se ha
descubierto la causa de esta enfermedad, que afecta primero las
articulaciones sacroilíacas, que unen la base de la espina dorsal con el
hueso de la cadera, o pelvis. Aparece entre los 10 y los 40 años, y la
padecen con mayor frecuencia los hombres que las mujeres, en una
proporción próxima al diez a uno.
BURSITIS
Esta dolencia, que consiste en la inflamación de la bursa, o
bolsa que contiene un líquido lubricante de los tejidos que rodean
ciertas articulaciones. Se origina como consecuencia de una artritis,
una infección, una lesión traumática o un esfuerzo o ejercicio físico
excesivo. Afecta por lo general las articulaciones de las rodillas, los
codos, los talones, las bases de los dedos gordos de los pies y los
hombros. No es un trastorno grave, y lo normal es que desaparezca de
forma espontánea al cabo de una o dos semanas de su aparición.
FIBROSITIS
Se trata de una inflamación del tejido fibroso del cuello, los
hombros o el tronco, que se caracteriza por el dolor y la rigidez de
estas partes. Por lo general, aparece después de cambios climatológicos,
infecciones o traumas físicos o emocionales, y puede ser recidivante o
bien crónica. Para su tratamiento son de utilidad los tranquilizantes o
los sedantes, los relajantes musculares y las inyecciones
intraarticulares de algún anestésico local.
FIBROMIOSITIS
Conjunto de trastornos que se manifiestan con rigidez y dolor
muscular o articular e inflamación localizada. Entre los tipos que
presenta esta enfermedad se incluyen el lumbago, la
pleurodinia y el tortícolis.
GOTA
Esta enfermedad está causada por un aumento de la cantidad de ácido
úrico en el organismo y, con frecuencia se localiza en el dedo gordo del
pie. Esta dolencia es incapacitante y, si no se trata, puede originar
tofos o alteraciones articulares destructivas.
LUPUS ERIMATOSO
Consiste en una dolencia inflamatoria crónica que afecta numerosos
sistemas del organismo. No se conoce con certeza su causa original, y la
padecen las mujeres con una frecuencia cuatro veces superior a los
hombres. Su inicio se manifiesta con una artritis, y suele presentarse
acompañada, en muchas ocasiones, por una erupción eritematosa sobre la
nariz y los pómulos, debilidad, fatiga y pérdida de peso.
TRATAMIENTO
El tratamiento del reumatismo depende de la enfermedad subyacente
que lo cause; el diagnóstico se determina mediante una exploración
física, diferentes análisis de sangre y radiografías. También pueden ser
de utilidad la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia
magnética nuclear (RMN). La mayor parte de los casos de reumatismo no
articular mejoran por sí solos o tras el reposo obligado que se guarda
por el dolor. Las formas articulares de reumatismo suelen resultar más
graves y prolongadas que las no articulares. Para tratarlas es necesaria
una terapia a largo plazo y reposo. En algunos casos se emplean
inyecciones de cortisona y analgésicos en la articulación afectada,
combinados con una fisioterapia adecuada. En muchos casos se prescriben
analgésicos y antiinflamatorios para calmar las molestias. Cuando la
articulación se encuentra muy afectada, o si se ha producido rigidez
permanente o deformidades, pueden sustituirse las articulaciones
naturales por prótesis artificiales de metal, o una combinación de metal
y de plástico.
LA RODILLA
La rodilla es una articulación que está sometida a grandes esfuerzos
y, en consecuencia, expuesta a muchos tipos diferentes de reuma, como la
osteoartritis, la artritis reumatoidea y la bursítis,
entre otras. Por otra parte, cada rodilla tiene dos meniscos; unas
estructuras cartilaginosas ubicadas entre el fémur y la tibia. Los
meniscos suelen ser una fuente de trastornos, ya que pueden desgarrarse
o romperse por una torcedura brusca de la rodilla, pueden desintegrarse
de un modo gradual a lo largo de los años y, en ocasiones, la rodilla
puede quedar bloqueada porque un fragmento suelto del menisco traba la
articulación. Cuando se repiten los problemas de menisco, el único
tratamiento satisfactorio es la cirugía, a la que se recurre para
extirparlos.
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