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El uso genérico de los términos «reuma» o
«reumatismo» se refiere a distintos procesos inflamatorios de las
articulaciones y de los elementos constituyentes de éstas, así como de
los músculos y de los huesos, que se presentan con dolor, limitación del
funcionamiento normal e incluso deformación de las estructuras de una o
varias partes del sistema musculoesquelético. Otros síntomas,
reconocidos por aquellas personas que padecen reumatismo, suelen ser la
inflamación, la hipersensibilidad y la rigidez de la parte afectada.
Todas estas manifestaciones indican poco sobre el trastorno subyacente,
puesto que resultan muy comunes en una amplia gama de enfermedades que
implican las articulaciones y sus estructuras adyacentes, los huesos y
los músculos. Existen dos tipos de reumatismo, clasificados de acuerdo
con el lugar donde se presentan: el articular y el no
articular. El reumatismo articular se localiza dentro de la propia
articulación, afectando el cartílago o la membrana sinovial. Si el
reumatismo es del tipo no articular, está causado por la inflamación de
las estructuras periarticulares, como los tendones y los músculos.
CAUSAS
Cada vez que una persona se mueve utiliza una o más articulaciones,
y advierte casi de inmediato si existen problemas en alguna de ellas,
sea por sentir dolor o presentar incapacidad o dificultad para realizar
algún movimiento. Todas las articulaciones están unidas por bandas
fibrosas llamadas ligamentos, que rodean la cápsula fibrosa de la
articulación y la cápsula sinovial, una membrana delgada que produce de
continuo pequeñas cantidades de líquido para lubricar la articulación.
En el lugar en que los extremos de los huesos están en contacto, sus
superficies se hallan recubiertas por una sustancia fuerte y fina
denominada cartílago articular.
Durante la vejez son muy frecuentes las dolencias
articulares y existe una relación entre el tipo de uso que se ha dado a
cada articulación, en cada etapa de la vida, y la tendencia a contraer
reumatismo, aunque no se ha podido demostrar todavía el modo en que
influye. El reumatismo puede aparecer durante el curso de muchas
enfermedades, conocidas como enfermedades reumáticas. Por ejemplo, la
osteoartritis, la artritis reumatoidea, la artritis
juvenil y la espondilitis anquilosante dan origen a formas
articulares del reumatismo. El reumatismo no articular puede ser causado
por la bursitis y por la fibrositis, que es una
inflamación del tejido fibroso de los músculos. Otras dolencias, como la
gota y el lupus eritematoso también pueden causar dolores
reumáticos.
DOLENCIAS CAUSANTES DEL REUMA
OSTEOARTRITIS
Se produce como resultado del desgaste de las articulaciones, cosa
que ocurre, en muchos casos, entre los deportistas y las personas que
han usado en exceso algunas de sus articulaciones. Se suele manifestar
durante la vejez, ya que se trata de una consecuencia natural del
proceso de envejecimiento, y afecta sobre todo las articulaciones de los
huesos que soportan peso, como las caderas, las rodillas o la columna
vertebral.
ARTRITIS REUMÁTICA
En el proceso que origina esta dolencia se produce una inflamación
de la membrana sinovial de alguna articulación, que se extiende
alrededor de ella, llegando incluso a los huesos. Las articulaciones más
afectadas son las de las manos y de los pies, aunque también puede
presentarse en las muñecas, las rodillas, los tobillos o el cuello,
entre otras articulaciones. Se trata de una enfermedad permanente, cuyos
síntomas pueden aliviarse mediante la fisioterapia, alternando el reposo
con la práctica de ejercicios, de una forma moderada y regular.
ARTRITIS JUVENIL
También llamada enfermedad de Still, se trata de un tipo de
artritis reumatoidea de muy rara aparición, que afecta las
articulaciones de los niños menores de 16 años de edad. Aunque puede
llegar a afectar el desarrollo esquelético del niño, tiene un alto
índice de recuperación total.
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