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Antes del primer año de vida, la mayoría de las
personas contrae el primer resfriado; entre los dos y tres años, los
niños son muy susceptibles a contraerlos y, a partir de entonces,
adquieren una inmunidad gradual a la mayoría de los virus que los causan. A medida que avanza la edad, aumenta el grado de inmunidad, y las
personas se contagian cada vez menos. No obstante, la frecuencia de los
resfriados se incrementa durante los primeros años escolares, ya que los
niños se encuentran en un ambiente diferente, con exposición a numerosos
tipos de virus y son propensos a distintas alergias.
CAUSAS
Todo el mundo contrae de vez en cuando algún resfriado. El contagio se
produce principalmente a través de la tos, los estornudos, el aire –en
el que flotan diminutas gotas de secreciones procedentes del sistema
respiratorio de personas resfriadas–, e incluso por el contacto de las
manos. Los resfriados se contagian con menor frecuencia en las
comunidades aisladas, donde la gente se inmuniza pronto contra los virus
existentes en su medio ambiente. Por ello, las epidemias suelen ser
posteriores a la llegada de forasteros al lugar. Los ancianos y las
personas desnutridas tienen menos defensas contra las infecciones, por
lo que están más expuestos a los resfriados.
No sólo existe una gran variedad de virus causantes del resfriado sino
que dentro de cada grupo existen cientos, y hasta miles, de variaciones.
Además, los virus cambian o mutan a medida que se multiplican, de manera
tal que van apareciendo nuevas cepas de virus, contra las cuales no se
ha desarrollado todavía ninguna inmunización ni resistencia. Por el
mismo motivo no se ha logrado aún una vacuna que prevenga o cure el
resfriado, ya que en caso de existir, tendría que lograr que el sistema
inmunitario reconociese a miles de tipos diferentes de virus.
SÍNTOMAS
Hasta cierto punto, los síntomas dependen del virus que haya causado el
resfriado. El primer signo es una sensación de malestar, que se prolonga
varias horas, durante las que se presentan escalofríos. Luego se
perciben alguno de los siguientes síntomas: estornudos, ojos
lagrimeantes, irritación de la garganta, voz ronca, tos y, casi siempre,
secreción nasal; ésta, muy acuosa al principio, se suele volver más
espesa y de color amarillo o verdoso si se produce una sobre infección
bacteriana de la mucosa rinofaríngea. También se puede experimentar
dolor de cabeza y ligera fiebre. Una temperatura muy elevada y dolores
generalizados suelen ser los síntomas de una gripe.
COMPLICACIONES
Un resfriado común desaparece en tres o cuatro días, sobre todo si el
individuo que lo padece no es fumador; incluso con una sobre infección
bacteriana, los síntomas no se prolongan más allá de una semana. Sin
embargo, la infección puede extenderse hacia el oído medio, los senos
nasales, la laringe, la tráquea y los pulmones, produciéndose
complicaciones como la bronquitis o la laringitis.
TRATAMIENTO
Los antibióticos no son efectivos contra los virus que producen los
resfriados, y todavía no se dispone de ninguna vacuna ni de ningún
fármaco antivírico efectivo para combatirlos. No obstante, pueden
aliviarse los síntomas. Es conveniente que la persona resfriada
permanezca en casa, en una habitación caldeada, aunque no en demasía,
con la atmósfera humedecida. Es importante beber gran cantidad de
líquidos, con preferencia zumos de frutas, y se pueden administrar
antitérmicos para reducir la fiebre. Las pulverizaciones nasales,
descongestivas de la mucosa, otorgan un alivio temporal, pero deben ser
utilizadas con moderación, y además no curan la dolencia. Si un
resfriado dura más de tres días o si la infección se ha extendido
causando complicaciones, es necesario consultar a un médico. Es
importante que las personas propensas a ataques recurrentes de
bronquitis o infecciones del oído consulten al médico ante los primeros
síntomas de un resfriado. En estos casos, un antibiótico puede prevenir
las complicaciones causadas por las infecciones bacterianas secundarias,
que pueden sobrevenir a la enfermedad vírica.
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