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QUEMADURAS (2): ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
La quemadura de tercer grado afecta todo el espesor de la piel y destruye su estructura celular por completo. Todas las quemaduras extensas y profundas requieren un tratamiento hospitalario, que está dirigido sobre todo a aliviar el dolor, prevenir las complicaciones que puedan aparecer y combatir el posible shock y otras consecuencias graves.

EnfermedadesQUEMADURAS DE SEGUNDO GRADO O MODERADAS
Las quemaduras de segundo grado son aquellas que afectan la dermis; sin embargo, las células más profundas, los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas no se destruyen. Se forman ampollas que protegen la herida de posibles infecciones, por lo cual no deben ser reventadas. En este tipo de quemaduras la curación es un proceso bastante lento y la nueva piel generada suele ser áspera y menos elástica. El tratamiento de las quemaduras moderadas consiste en lavar con abundante agua fría la zona afectada, aplicar un antiséptico y cubrirla con una compresa estéril hasta que un médico la revise. Por lo general, estas quemaduras se curan de modo espontáneo, expuestas al aire libre o cubiertas con una gasa. La curación puede tardar unas dos semanas, si bien puede quedar una cicatriz que tiende a desaparecer con el paso del tiempo.

QUEMADURAS DE TERCER GRADO O GRAVES
La quemadura de tercer grado afecta todo el espesor de la piel y destruye su estructura celular por completo. Por consiguiente, sólo se puede formar una nueva piel a partir de los bordes de la herida, y su cicatrización es muy lenta e incierta. Como consecuencia de la destrucción de las terminaciones nerviosas, el área quemada se insensibiliza. Sin embargo, puede experimentar dolor, porque en los bordes de la quemadura suele haber terminaciones nerviosas activas. Otra de las consecuencias de una quemadura grave es la rápida pérdida de plasma o líquido vascular, cloruro de sodio y proteínas, que pasan de la circulación a la zona afectada.

Las ampollas se forman en los primeros dos días y contienen plasma, que es la sangre exenta de elementos formes, y proviene de los vasos sanguíneos dañados en el área adyacente. El plasma es un líquido orgánico, y una caída brusca de su volumen puede ocasionar un shock, que por lo general se presenta cuando el área quemada es muy extensa. Además, la presencia de plasma sobre la quemadura favorece las infecciones bacterianas. Otras complicaciones potenciales derivadas de las quemaduras críticas son las siguientes: colapso circulatorio, infecciones, shock séptico, o colapso precedido por una infección grave, neumonía y lesiones del riñón.

TRATAMIENTO CLÍNICO
Todas las quemaduras extensas y profundas requieren un tratamiento hospitalario, que está dirigido sobre todo a aliviar el dolor, prevenir las complicaciones que puedan aparecer y combatir el posible shock, y en una segunda fase a reparar, reconstruir y mejorar, en caso necesario, el aspecto estético. El tratamiento hospitalario a seguir depende de la localización de la quemadura, de la edad y del peso del paciente, del agente causante, del momento en que se haya producido la quemadura y de la extensión de la piel dañada. Por ejemplo, la espalda o la parte anterior del tórax constituyen el 18% de la superficie corporal total, en tanto que una mano representa el 1%.  Cuando el área quemada es superior al 15% de la piel de un adulto o más del 10% de la piel de un niño, el paciente puede necesitar una transfusión de sangre. Por lo general, el líquido transfundido es plasma, pero a veces también se incluye sangre completa para reponer los glóbulos rojos que hayan sido destruidos.

Debido a que el paciente puede haber perdido gran parte de su capacidad natural de defensa en el área afectada, puede padecer una infección, que será prevenida o tratada con antibióticos. La infección no sólo retrasa la curación sino que aumenta el riesgo de que se produzca una deformidad en la cicatrización. Las cicatrices pueden contraerse e interferir el movimiento de la articulación sobre la que se hallan. El tratamiento local de la quemadura puede hacerse por el «método cerrado», es decir, aplicando cremas especiales y cubriendo la herida con un apósito, aunque por lo general se utiliza el «método abierto», que consiste en limpiar y desinfectar la herida y exponerla al aire libre.

En algunos casos de quemaduras de tercer grado será necesario realizar un injerto de piel para cerrar la herida. Para efectuar un injerto se toman pequeños trozos de piel sana de otras partes del cuerpo y se implantan en el área quemada, donde crece de forma gradual hasta formar una nueva superficie cutánea. Este proceso requiere varios meses de cuidados, para evitar la formación de contracciones que limiten la capacidad o la utilidad de la piel injertada. Se recomienda beber muchos líquidos, como los zumos y las bebidas carbonatadas, para reponer no sólo la pérdida de líquido sino también la de sales; también es importante mantener una dieta adecuada, rica en calorías, proteínas, hierro y vitaminas, para facilitar la regeneración del plasma perdido. Cabe tener en cuenta que, durante el proceso de recuperación de un paciente grave, éste puede sufrir alteraciones de órganos vitales, como el hígado, el estómago, los intestinos, la vesícula y los riñones. Estas lesiones pueden no aparecer de forma inmediata, y por ello, corresponde seguir con atención la evolución del paciente.

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