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ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO
El diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades psicosomáticas; la prevención y los ejercicios de respiración.

EnfermedadesDIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Según las estadísticas, una elevada proporción de los pacientes (superior al 50%) que acuden a una consulta médica presentan problemas emocionales, que algunos somatizan manifestándolos como enfermedades clínicas o síntomas. Cuando una persona consulta a su médico acerca de cualquier síntoma o enfermedad, es importante que haga referencia a los cambios, contratiempos, emociones fuertes o problemas experimentados en el pasado reciente. Para establecer un diagnóstico, el médico habrá de considerar tanto los problemas de tipo emocional como los resultados de los exámenes físicos.

El tratamiento a seguir estará destinado tanto a disminuir la incidencia del factor emocional como a aliviar las alteraciones orgánicas, por lo que en algunos casos puede ser necesaria la combinación de un tratamiento farmacológico con la asistencia a unas sesiones de psicoterapia para poder superar ciertas enfermedades. Se pueden reducir los sentimientos de tensión percibidos por el paciente mediante una reeducación emocional, que puede llevarse a cabo en forma conjunta por el paciente, el médico de cabecera y un psicoterapeuta. Los ejercicios de relajación y algunos cambios en la rutina diaria pueden resultar de gran utilidad en el tratamiento de enfermedades vasculares de origen psicosomático, como la presión sanguínea alta, o hipertensión, que empeora con el estrés; del mismo modo, las personas que sufren cefalea tensional pueden prevenir los ataques haciendo un esfuerzo consciente para relajarse.

EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN
Es importante respirar hondo para evitar las tensiones. Para adquirir este hábito hay que acostarse o sentarse en una posición cómoda y respirar profunda y lentamente, contando y midiendo las inspiraciones hasta efectuar la mitad de las usuales en el plazo de un minuto. Se puede prolongar esta actividad rítmica durante cinco minutos, aunque si la persona se siente mareada es conveniente que la abandone.

Este ejercicio debe realizarse dos veces al día, pero si se percibe que aumenta la tensión, se ha de disminuir el ritmo de la respiración hasta lograr realizar el ejercicio durante varios minutos. El máximo beneficio de la respiración profunda se obtiene si al mismo tiempo se relajan los músculos de los hombros.

PREVENCIÓN DE LAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS
Es importante permanecer despreocupado y relajado, a pesar de las presiones y tensiones que un individuo deba soportar en su actividad diaria.
El yoga permite lograr cierta relajación y control muscular si se practica con regularidad, y no sólo en los momentos de tensión. Existen ejercicios muy sencillos que pueden ser practicados por personas de cualquier edad, incluso por ancianos o por aquellas que no tengan un buen estado físico.
Realizar ejercicios de respiración resulta útil en todos los momentos: respirar hondo, en lugar de realizar inspiraciones cortas, es uno de los métodos más eficaces para aliviar la tensión.
Las técnicas de meditación, cuyo objetivo es lograr la serenidad del individuo, vaciando su mente de los pensamientos y de las preocupaciones que la perturban, también pueden ser útiles.
Cambiar los modos de comportamiento y adoptar actitudes serenas y optimistas ante los problemas ayuda a mantener el equilibrio emocional; por ejemplo, conviene concentrarse en las dificultades presentes, tratando de resolverlas de una en una, y no preocuparse por cuestiones del pasado o del porvenir que no se pueden cambiar o prever.
Comentar los conflictos con familiares y amigos, y escuchar sus opiniones y consejos puede ayudar en muchas ocasiones a minimizarlos o a superarlos con mayor facilidad.
En los momentos de gran tensión emocional es recomendable realizar actividades sociales y físicas para mantener la actividad del cuerpo y también de la mente.
Para dormir mejor no se deben considerar los problemas durante la noche.
Conviene actuar con prontitud y firmeza a la hora de modificar situaciones y resolver inconvenientes: una acción efectiva siempre es más sana que la meditación pasiva y preocupada.

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