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MORDEDURAS Y PICADURAS - 1: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
En principio, toda herida producida por una picadura o una mordedura necesitará una limpieza y una desinfección de la zona afectada. Además, en algunos casos, será necesaria la toma de antibióticos, la administración de suero antitetánico o antirrábico o la administración de un antídoto, si se trata de la mordedura de una serpiente venenosa.

EnfermedadesEl contacto con una medusa, aunque no se trate de una picadura ni de una mordedura, provoca reacciones alérgicas que son de una naturaleza parecida. Las medusas de pequeño tamaño, habituales en el Mediterráneo, no ofrecen otro peligro que la molestia de un ligero dolor localizado, combatible con la aplicación local de un antihistamínico. En raras ocasiones se encuentra en estas aguas la medusa conocida como «carabela portuguesa», de mayor tamaño y de más elevado poder urticante, cuyo contacto puede llegar a provocar serios trastornos y reacciones alérgicas graves.

Los erizos de mar están recubiertos de espinas calcáreas muy quebradizas, por lo que, cuando en un descuido se pisa un erizo yendo descalzo, con gran facilidad se quedan clavados en la piel trozos de espinas que provocan un intenso dolor. Existe riesgo de infección, por lo que siempre es recomendable recibir atención médica. En cualquier caso hay que retirar los restos de espinas que hayan quedado clavados en la piel, con unas pinzas, levantando en caso necesario la piel con una aguja hipodérmica o cualquier otro objeto puntiagudo y cortante.

ESCORPIONES Y ARAÑAS
Los escorpiones que se encuentran en las zonas mediterráneas son, por lo general, de pequeño tamaño, y el veneno que inoculan es insuficiente para causar trastornos graves. No obstante, la picadura puede ser peligrosa, por lo que debe acudirse al médico. Deben considerarse como mayores factores de riesgo el que la picadura se produzca en el cuello o en la cara, y que el afectado sea un niño o un anciano.

Algunas especies de arañas, así como la escolopendra (o falso escorpión), causan picaduras capaces de producir efectos semejantes a las de un pequeño escorpión, con trastornos tales como fiebre, náuseas e incluso vómitos, además del dolor y de la hinchazón local en el punto afectado. El tratamiento consiste siempre en la desinfección, la aplicación local de antihistamínicos y la toma de analgésicos.

ABEJAS Y AVISPAS
Es infundado el terror que sienten muchas personas ante la proximidad de una abeja o de una avispa, pues, por lo general, éstas no causan ningún daño si no se sienten agredidas, por lo que la medida más prudente que se puede adoptar es no molestarlas. Ante la picadura de uno de estos insectos, conviene observar si el aguijón ha quedado clavado en la piel, lo cual es más frecuente si se trata de una abeja. En tal caso, deberá extraerse con unas pinzas y con mucho cuidado, pues es posible que el veneno que contiene no se haya vertido por completo; además, de este modo, se disminuye el riesgo de infección. El aguijón de la abeja es de color blanco, y su veneno tiene carácter ácido, por lo que sirven de antídoto las sustancias alcalinas, como, por ejemplo, el amoníaco diluido o una pasta formada con bicarbonato y agua..

La avispa rara vez deja clavado su aguijón, que es de color negro y contiene veneno alcalino, que puede neutralizarse aplicando zumo de limón o vinagre. No es recomendable la antigua costumbre de aplicar a la picadura un poco de barro, pues si bien es cierto que ello mitiga el dolor y reduce la inflamación, también lo es que aumenta de modo considerable la posibilidad de infección. La actuación más adecuada será la de limpiar la picadura con agua y jabón, desinfectarla con alcohol y después aplicar una pomada antihistamínica o, en su defecto, hielo o compresas frías.

Al igual que en otros casos de picadura o de mordedura, deben considerarse como sujetos de mayor riesgo los niños y los ancianos, así como las picaduras en el cuello o en la cara. Un caso especial que debe ser tenido en cuenta es el de picaduras múltiples por ataque de un enjambre de abejas, que hay que considerar de carácter grave y que puede provocar en el paciente una reacción alérgica de una gran virulencia (shock anafiláctico). En tal circunstancia, se debe procurar la asistencia médica con la mayor rapidez que sea posible.

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