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La propensión a las luxaciones en ciertas
articulaciones, así como la frecuencia con que se producen, obedece en
gran parte a su propia estructura y condiciones de estabilidad, y a la
fuerza de los músculos y tendones que las rodean. Así, por ejemplo, la
cadera, cuyas articulaciones tienen mucha estabilidad porque las
superficies articulares se encuentran encajadas entre sí, no suele
luxarse a menudo, en tanto que los dedos, los codos y los hombros, con
articulaciones menos estables, se luxan con mayor facilidad. Cualquier
articulación es susceptible de dislocarse. Cuando la separación de las
superficies articulares de los huesos es total, se denomina
luxación completa; cuando sólo se separa en parte recibe los
nombres de incompleta, parcial o subluxación.
SÍNTOMAS
El primer síntoma que se produce tras una luxación es el dolor intenso,
que luego remite pero que vuelve a sentirse con la misma intensidad al
menor movimiento. El segundo es la deformidad, puesto que hay un hueso
desplazado de su lugar; cada luxación tiene su deformidad
característica, que sirve de orientación, aparte de que se puede
localizar la nueva posición del hueso mediante palpación.
TRATAMIENTO
Como cada articulación tiene características propias, hacen falta
conocimientos médicos para reducir la luxación, es decir, para volver a
encajar los huesos en su lugar mediante maniobras especiales. Además,
para que la luxación no se agrave hasta el punto de hacerse irreversible
y pueda corregirse sin mayores consecuencias posteriores, es necesario
que la reducción se realice dentro de las primeras 24 horas; este plazo
obedece a que, transcurrido ese tiempo, los tendones suelen contraerse,
acortándose, lo que dificulta en extremo las maniobras de reducción y,
además, causa dolores mucho más intensos.
Las maniobras para restituir la cabeza luxada a su posición anatómica
natural, que deben hacerse con suavidad, consisten en lograr que el
hueso haga el mismo recorrido, pero a la inversa, que hizo al
dislocarse. Salvo en algunos casos especiales para los cuales está
contraindicado, es aconsejable la anestesia para que los músculos estén
relajados por completo. También es recomendable el examen radiológico
para descartar posibles fracturas, que a veces acompañan las luxaciones.
Después de la reducción deberá inmovilizarse la parte afectada hasta que
cicatricen los ligamentos lesionados. Pasado el período de cicatrización
y de reparación de los tejidos blandos que rodean las articulaciones,
que variará según el tipo de luxación y la articulación que haya
afectado, se retirará la inmovilización. A fin de lograr la recuperación
del movimiento completo de la articulación dañada, suele recomendarse la
fisioterapia.
La mayoría de las luxaciones son producto de movimientos bruscos
–frecuentes entre los deportistas–, de caídas y de accidentes
automovilísticos. Sin embargo, existe una luxación de tipo congénito que
se registra en los casos poco frecuentes de luxación congénita de cadera
del recién nacido. El tratamiento en este caso consiste en ponerle al
bebé férulas especiales para corregir la anomalía; para obtener los
mejores resultados, la colocación de las férulas debe hacerse dentro de
los primeros tres meses de vida. En el caso de persistir, se recurre a
la cirugía con resultados excelentes.
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