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CÁNCER
Los tumores malignos en la laringe aparecen, casi exclusivamente (más
del 90% de casos), entre fumadores, y afectan con mayor frecuencia a los
hombres que a las mujeres. Representa el 6% del total de tumores
malignos. Su síntoma inicial es la ronquera persistente, seguida por una
tos seca que suele expulsar algo de sangre; más adelante pueden
presentarse dificultades respiratorias o en la deglución, y originarse
un bulto visible en el cuello. La existencia de tumores en la laringe
puede detectarse mediante un examen endoscópico, seguido por la toma de
una biopsia que determina si estos tumores son malignos o benignos.
Con una detección precoz, si el tumor está bien localizado, puede
curarse por completo mediante radioterapia. Si el cáncer está más
desarrollado, existe la posibilidad de extirpar, mediante cirugía, la
laringe, con un 50% de posibilidades de curación, según las estadísticas
actuales. Para recuperar la capacidad del habla, el paciente intervenido
deberá aprender a utilizar el esófago como sustituto de la laringe, en
un proceso guiado por un terapeuta durante varios meses. También tendrá
que aprender a respirar a través de una traqueotomía permanente. Desde
hace poco tiempo se emplea una técnica alternativa, consistente en un
tipo de cirugía que crea una válvula en forma de aleta entre el esófago
y la tráquea; a través de la válvula se puede expulsar el aire desde los
pulmones hacia el esófago, donde se producen los sonidos, y así se evita
la reeducación postoperatoria que implica la utilización del estómago
para poder expulsar el aire.
TUMORES BENIGNOS
Hay que distinguir los tumores malignos de la laringe de los diferentes
tumores benignos: los papilomas, de los que existen varios tipos, y los
pólipos. Un pólipo es una neoformación en forma de pedúnculo, que se
presenta en las zonas mucosas. Si se presentan en las cuerdas vocales
como resultado de su uso excesivo, producen ronquera y una voz de tipo
muy particular. Los nódulos son pequeños tumores inflamatorios o
fibrosos que se desarrollan en las cuerdas vocales de las personas que
fuerzan la voz habitualmente, y también son conocidos como «nódulos de
los cantantes» o «de los maestros». Los tumores benignos pueden ser
extirpados mediante una intervención quirúrgica menor, con anestesia
local, y no dejan efectos nocivos.
DIFTERIA
La difteria es una infección muy contagiosa, producida por una bacteria,
y que afecta de manera particular a los niños, aunque en la actualidad
se encuentra erradicada casi por completo gracias a la vacuna
antidiftérica. Sin embargo, aún se producen brotes, e incluso epidemias,
en las zonas menos desarrolladas del planeta. Sus síntomas incluyen
fiebre elevada, pulso rápido, inflamación de las amígdalas y, a veces,
secreción nasal amarilla. Pero los síntomas más característicos de la
difteria son la membrana grisácea que crece en las amígdalas y la
hinchazón de la garganta, que, en los casos graves, puede impedir la
respiración. Ante la aparición de esta enfermedad se aplica un
tratamiento hospitalario urgente, en el que se administran antibióticos
y antitoxinas inyectables y, si existe una obstrucción de las vías
respiratorias, se realiza una intubación o una traqueotomía.
LARINGOTRAQUEO-
BRONQUITIS O CRUP
El crup laríngeo se denomina también angina traqueal, angina exudativa,
laringostasis y laringotraqueobronquitis aguda, y es una enfermedad que
afecta más a los niños, entre los tres meses y los tres años de edad. Se
trata de una infección aguda vírica del conducto respiratorio, que casi
siempre está precedida por otra infección respiratoria de origen vírico
o bacteriano. Los síntomas son ronquera, fiebre, tos resonante y
estridor; el estridor es un ruido silbante o semejante a un gruñido, que
se produce al respirar, y es debido a la obstrucción que presenta la
laringe. Por lo común, los ataques de crup se producen durante la noche:
el niño presenta serias dificultades para respirar y, cuando lo hace,
produce un fuerte ruido, que se intensifica cuando inspira. En la mayor
parte de los casos el ataque cede a las pocas horas, aunque algunos son
repetitivos. La complicación más grave de esta enfermedad es la
obstrucción de la laringe, que puede causar la muerte.
TRATAMIENTO
Es importante recurrir al médico o al hospital con urgencia al detectar
las dificultades respiratorias del niño. Durante un ataque de crup se
debe mantener la calma y tranquilizar al niño. Los pacientes con
infecciones leves pueden ser tratados en su domicilio, y se aplicarán
medidas para liberar las secreciones que obstruyen las vías
respiratorias, como los vaporizadores, los humidificadores o la
inhalación de vapor, que puede realizarse con el agua caliente de la
ducha en un baño cerrado. El enfermo deberá guardar reposo en cama y
beber gran cantidad de líquidos. La infección respiratoria subyacente
será tratada con antibióticos. Si las dificultades respiratorias son
graves y el paciente sufre fiebre y un estridor progresivo, deberá ser
ingresado en el hospital, donde se le administrará oxígeno y, según los
casos, inyecciones o pulverizaciones de fármacos combinados con
esteroides. En el caso de una obstrucción grave, habrá que practicar una
traqueotomía.
RONQUERA
La inervación de las cuerdas vocales corre a cargo del nervio frénico,
que pasa por el tórax antes de llegar a la laringe. Si se lesiona este
nervio, durante una operación quirúrgica o por alguna enfermedad que
afecte a esa zona del tórax, puede producirse una parálisis de las
cuerdas vocales, conocida como ronquera. Cuando no existe una causa como
las mencionadas, la ronquera es un síntoma que indica, por lo general,
la presencia de alguna otra enfermedad subyacente. Por este motivo,
cualquier ronquera que tenga una duración superior a diez días debe ser
comunicada y tratada por el médico.
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