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Un juanete es un abultamiento o deformidad que se
produce en la primera falange del dedo gordo de los pies, formado como
consecuencia de una presión demasiado fuerte y constante en esa zona.
Todas las articulaciones están rodeadas por una cápsula especial de
tejido fibroso y, en algunas ocasiones, por una bolsa de líquido,
llamada bursa, cuya función es amortiguar los movimientos de la
articulación. Las bursas se encuentran cerca de las articulaciones,
entre la piel y los huesos, o también entre los tendones y los huesos, y
constituyen almohadillas lubrificantes que suavizan la fricción entre
los tejidos, que se desplazan de modo constante, por encima y por debajo
del lugar donde se juntan los huesos de una articulación. Cuando la
articulación del dedo gordo del pie se inflama, se produce una mayor
acumulación de líquido en las bursas, y crecen los extremos de los
huesos. La articulación se proyecta hacia el exterior en forma de
ángulo, lo que causa una presión sobre los tejidos que se encuentran
entre los huesos y el calzado. Así se inicia la formación de un juanete,
que se agrava cuando la piel de la zona que roza con el zapato se
inflama y se endurece.

CAUSAS
Los juanetes, conocidos en lenguaje científico con el nombre de Hallux
valgus, por lo general son causados por trastornos menores de los pies,
que se producen cuando el dedo gordo de un pie crece, o cuando ha sido
forzado a mantener una posición superpuesta a uno o más dedos de dicho
pie. Otros factores que predisponen a la formación del juanete son el
pie plano y la longitud del dedo gordo del pie, que, si es más largo que
los demás dedos, se desvía fácilmente por la acción compresora del
calzado. Cuando se deforma la articulación, la base ósea del dedo gordo
torcido queda desplazada hacia fuera, más allá del contorno natural del
pie, y forma un juanete. A medida que éste roza con la parte interior
del calzado, la piel se endurece y se inflama generándose un callo.
También pueden formarse juanetes de menor tamaño en las articulaciones
de los dedos pequeños de los pies.
Hay personas que tienen una debilidad congénita de las articulaciones de
los dedos de los pies, y por ello son más propensas a desarrollar
juanetes. También pueden formarse por las características particulares
de ciertos individuos, cuyos pies crecen hasta edades inusuales, siendo
probable que los zapatos que llevan ajusten demasiado sus dedos. Por lo
general, la distorsión de la articulación del dedo gordo se produce por
usar calzados demasiado estrechos. Los zapatos de mujer han sido desde
siempre mucho más estrechos que los de hombre, aunque la anatomía de sus
pies es similar; es muy probable que, debido a este hecho tradicional,
las mujeres tengan mucha más tendencia que los varones a desarrollar
juanetes. Asimismo, el uso continuo de zapatos con tacón muy alto puede
ocasionar juanetes, ya que todo el peso del cuerpo se concentra en los
dedos de los pies. Cualquiera que sea la causa de la deformidad, una vez
que se inicia tiende a progresar y no se corrige por sí misma, ni
siquiera abandonando el uso de calzados que son inadecuados.
PREVENCIÓN
Los juanetes, por sí mismos, no revisten mayores peligros, si bien
pueden inflamarse e infectarse, en cuyo caso se deberá aplicar un
tratamiento inmediato. La infección de un juanete puede producirse al
intentar recortar su piel, endurecida como si se tratara de un callo;
nunca debe hacerse esto, ni tampoco quitar las posibles ampollas que
aparezcan sobre las deformaciones. Cuando se lesiona la piel de esa
zona, es fácil que se produzca una infección, y que ésta se extienda al
líquido del juanete y a la articulación del dedo. La infección se
percibe porque la articulación aparece tumefacta, enrojecida y dolorosa,
y, en ocasiones, puede llegar a supurar. Para evitar la extensión o la
complicación de la infección, el médico prescribirá un tratamiento a
base de antibióticos. Es muy probable que, a largo plazo, la
articulación afectada desarrolle una osteoartritis, que puede extenderse
a otras articulaciones del pie, sobre todo si la persona tiene la
costumbre de caminar de modo defectuoso debido al dolor causado por el
juanete.
TRATAMIENTO
En la mayoría de los casos, el tratamiento de los juanetes suele dar
resultados poco satisfactorios, exceptuando la cirugía. Como primera
medida, es necesario cambiar el tipo de calzado y emplear uno que no
dañe el pie, y, sobre todo, que tenga la zona anterior más ancha.
Los podólogos suelen introducir una almohadilla especial entre el dedo
gordo y el contiguo para, de esta forma, intentar corregir la alineación
de aquél. Si se presenta dolor en algún juanete, debe consultarse a un
podólogo, quien lo tratará de forma similar a la que se emplea para
eliminar un callo o una dureza, aunque si presenta complicaciones,
deberá recurrirse a la cirugía.
CIRUGÍA PARA QUITAR LOS
JUANETES
Al tratarse de una operación incómoda y dolorosa, los médicos no suelen
recomendar la intervención quirúrgica de los juanetes tan sólo por
cuestiones estéticas. Para corregir la deformidad se lleva a cabo una
operación, siguiendo distintas técnicas en función del grado de
evolución de las lesiones, que tiene por objeto lograr la alineación del
dedo gordo y restablecer la funcionalidad del pie. Tras la intervención,
se observa un período de reposo de 10 a 15 días y, posteriormente, se
inicia un período de recuperación efectuando ejercicios especiales. Al
reanudar la marcha puede sentirse dolor durante algunas semanas,
debiendo utilizar calzado adecuado que no produzca daños al pie. La
mayoría de los pacientes no perciben plenamente los beneficios de la
operación hasta haber transcurrido un período de seis meses.
CÓMO DISTINGUIR EL
JUANETE DE LA GOTA
La gota es un tipo de artritis que muchas veces afecta la articulación
del dedo gordo de un pie y, aunque en un ataque de gota se produce un
enrojecimiento e inflamación similar a la del juanete, ocurre de manera
repentina. Por el contrario, un juanete se va desarrollando a lo largo
del tiempo, de forma progresiva. Sin embargo, un juanete infectado puede
parecer un ataque de gota a simple vista. Ante estos síntomas es
recomendable consultar con el médico, que confirmará el diagnóstico
mediante un análisis de sangre, que, en el caso de la gota, evidenciará
una tasa elevada de ácido úrico.
REMEDIOS PARA LOS
JUANETES
Utilizar un calzado cómodo, con preferencia de piel.
Evitar el uso de zapatos deformados.
No utilizar los mismos zapatos para calzar sucesivamente a distintos
niños, ya que el interior de los zapatos se amolda al pie de quien los
usa, y nunca los pies son iguales.
No utilizar zapatos con tacones muy altos o puntas muy afiladas.
Cuando se adquiera calzado nuevo, es importante que se ajuste con
comodidad a la anchura y a la longitud de los pies.
CONTINUAR
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