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SALMONELOSIS
Esta intoxicación es producida por Salmonella, una bacteria que habita
en el interior del organismo de las aves, las ratas, las ranas y los
animales de granja; estas bacterias también son responsables de la
fiebre tifoidea. Esta enfermedad se transmite al ser humano mediante la
ingestión de carne infectada. Cabe señalar que estas bacterias mueren si
la carne se cuece de manera adecuada. Ocurre lo mismo con los huevos, en
especial los de pato, y por eso es conveniente evitar la ingestión de
mahonesas que sean de dudosa procedencia.
Otra causa de infección proviene de no descongelar por completo los
alimentos, en particular el pollo, antes de cocerlos, por lo que su
interior queda crudo y las bacterias sobreviven en la carne. Las
bacterias se extienden por contagio de persona a persona, a través de
las manos de quien manipula carnes infectadas o de quien haya padecido
recientemente la enfermedad.
COMPLICACIONES
Si las bacterias se extienden desde el tracto digestivo hasta la
corriente sanguínea, pueden invadir otros órganos, como los riñones, la
vesícula biliar, el corazón o las articulaciones, y fijarse en ellos
causando inflamaciones y abscesos. Sin embargo, la mayor parte de las
infecciones por Salmonella son leves y se curan sin tratamiento, ya que
no existe ninguno que sea totalmente eficaz contra este tipo de
intoxicación. En un ataque grave, la pérdida importante de líquidos que
resulta de las repetidas evacuaciones puede llegar a causar la muerte
por deshidratación si no se reponen por vía intravenosa.
CÓMO PREVENIR LAS
INTOXICACIONES ALIMENTARIAS
Normas generales:
Mantener una escrupulosa higiene personal. Lavarse siempre las manos
antes de comer y después de defecar u orinar.
Mantener todos los alimentos perecederos en el refrigerador.
Lavar todas las verduras y la fruta antes de comerlas.
Descongelar por completo la carne y el pollo antes de cocinarlos.
Nunca volver a congelar los alimentos que hayan sido descongelados.
Si se recalienta la comida, conviene dejarla hervir durante varios
minutos.
No comer alimentos que tengan mal aspecto u olor, o que hayan estado
expuestos a la presencia de ratones o de insectos.
Mantener los insecticidas en armarios bien cerrados y alejados de los
alimentos.
Utilizar sólo pesticidas conocidos.
No ingerir frutas de procedencia desconocida, ni verduras silvestres
recogidas en el campo, si no se conoce su naturaleza.
No comer setas si se ignora si son comestibles.
Ante las dudas o sospechas, no ingerir comidas o bebidas.
CÓMO ACTUAR EN CASO DE
INTOXICACIÓN
Intoxicación alimentaria aguda
Abrigar al enfermo con mantas. En el caso de alimentos venenosos,
provocar al enfermo el vómito, si está consciente, y administrarle un
laxante.
Intoxicación por cáusticos
En ningún caso se debe provocar el vómito de la persona que padezca la
intoxicación. En el caso de ingestión de ácidos, ya sea sulfúrico,
clorhídrico o nítrico, administrar al afectado leche o clara de huevo
para neutralizar el tóxico.
En el caso de ingestión de álcalis, como sosa y potasa, se recomienda
que la persona intoxicada beba vinagre diluido o zumo de limón. Si se
trata de lejías domésticas, se le puede administrar leche.
Intoxicación etílica aguda
Provocar el vómito a la persona intoxicada.
Administrarle café fuerte.
En caso de coma, trasladarle con urgencia al hospital.
Intoxicación por gases (monóxido de carbono o butano)
Alejar al paciente de la fuente de intoxicación.
Practicarle la respiración artificial, en caso necesario.
Intoxicación por medicamentos
En caso de necesidad, reanimar al enfermo mediante respiración
artificial y masaje cardíaco externo.
Provocarle el vómito.
Administrarle agua en abundancia.
VENENOS DOMÉSTICOS
COMUNES
Los siguientes productos se encuentran en la mayor parte de los hogares.
Si se ingieren en cantidades suficientes, son muy dañinos e incluso
letales. En consecuencia, las siguientes sustancias deben guardarse
fuera del alcance de los niños:
Alcohol.
Aspirinas y otros medicamentos.
Betún y otros productos para la limpieza del calzado.
Cigarrillos y tabaco.
Cosméticos.
Detergentes.
Disolventes de grasa y desengrasantes en general.
Disolventes de pinturas. Aguarrás. Esencia de trementina.
Esponjas de limpieza.
Herbicidas.
Insecticidas.
Lejía.
Limpiadores para retretes, cristales, hornos y muebles.
Parafina.
Quitamanchas.
CONTINUAR
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