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Para efectuar el diagnóstico y el tratamiento es
fundamental identificar el agente que la haya causado. Éste puede ser un
alimento contaminado, un veneno, productos tóxicos utilizados en el
hogar, un exceso de bebidas alcohólicas, de nicotina, de medicamentos, o
de gases, aunque se trate de ínfimas dosis.
Bajo esta denominación se engloban una gran variedad
de enfermedades diferentes, como el botulismo, la salmonelosis, la
gastroenteritis o la fiebre tifoidea, dolencias que pueden ser causadas
por la ingestión de alimentos contaminados con bacterias, toxinas
procedentes de las mismas o sustancias y productos químicos.
CAUSAS
Una intoxicación alimentaria puede ser causada por el consumo de
alimentos que contengan sustancias químicas tóxicas, como los pesticidas
o demás sustancias empleadas en agricultura, y que no pueden eliminarse
con un lavado o se han sometido a un lavado insuficiente, o las comidas
contaminadas por microorganismos que producen toxinas o materias
venenosas que son absorbidas por el organismo. También pueden causar una
intoxicación alimentaria las sustancias contaminantes que penetran
accidentalmente en los alimentos, como puede ser el caso del mercurio, o
determinados elementos nutritivos que producen una reacción alérgica en
el tracto digestivo de algunas personas susceptibles a ellos. Algunas
setas venenosas o mariscos contaminados pueden también producir toxinas
que afectan el sistema nervioso del organismo humano.
PREVENCIÓN
Para prevenir la intoxicación por Salmonella, por ejemplo, es
fundamental mantener una escrupulosa higiene en el momento de manipular
alimentos para el consumo. Las personas intoxicadas deben permanecer
aisladas hasta que por lo menos se les hayan practicado tres cultivos de
heces consecutivos que estén libres de gérmenes.
El botulismo se previene evitando la ingestión de comida enlatada que
presente mal aspecto o mal olor, o que tenga una capa de hongos en la
superficie. Las frutas y las verduras rociadas con insecticidas deben
lavarse antes de ser consumidas, para evitar que se produzca una
intoxicación por agentes químicos. Asimismo, es imprescindible
familiarizarse con el aspecto de los hongos o de las setas venenosas
para no confundirlas con aquellas que son comestibles.
No se deben consumir mejillones recolectados cerca de vertederos,
desagües de cloacas o aguas estancadas o con posibilidad de estar
contaminadas. Conviene tener en cuenta que los mejillones que dan una
coloración rojiza al agua producen siempre intoxicaciones. Las personas
que padezcan una intoxicación de cualquier tipo deben tratar las
lesiones o la enfermedad correspondiente y, para prevenir contagios, no
deben tocar alimentos sin extremar previamente la higiene de manos y de
uñas.
SÍNTOMAS
La intoxicación alimentaria suele producir náuseas, dolores abdominales,
diarrea, vómitos y, a veces, fiebre. Por lo general, se manifiesta de
forma rápida e intensa, pocas horas después de la ingestión del alimento
contaminado, aunque cabe señalar que los síntomas de las intoxicaciones
causadas por la ingestión de productos tóxicos se manifiestan con mayor
lentitud. Un peligro común a todas las intoxicaciones que cursan con
vómitos y diarrea es la deshidratación, que, si no es tratada a tiempo,
puede causar la muerte.
La intoxicación alimentaria de los niños es más grave y peligrosa que la
de los adultos. En ellos se presenta con los mismos síntomas, aunque,
además de causar fiebre elevada, también puede producir hipotermia, es
decir, descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35 °C;
además, el riesgo de deshidratación es más elevado y grave en los niños.
En caso de producirse, se pueden observar alteraciones en el rostro del
niño, como la poca elasticidad de la piel, persistencia de pliegues o de
arrugas al pinzar o pellizcar la piel entre los dedos, nariz afilada,
ojos hundidos y lengua seca; la respiración se vuelve profunda y
acelerada, y el pulso es rápido y débil. Ante este cuadro se debe actuar
con rapidez, pues la vida del niño corre peligro.
TRATAMIENTO
Cuando una persona padece diarrea durante más de 24 horas o manifiesta
una combinación de fiebre, diarrea, vómitos y dolor abdominal, debe
consultar al médico, quien determinará el tratamiento a seguir tras
identificar el origen de la intoxicación alimentaria. El tratamiento
consiste en aliviar los síntomas y en la administración frecuente de
pequeñas cantidades de agua y de sales minerales para prevenir la
deshidratación. Es conveniente que el paciente no ingiera ningún tipo de
alimento. Si se trata de una intoxicación alimentaria leve, el enfermo
se suele recuperar por completo en las 24 horas siguientes a la
manifestación de los síntomas.
En el caso de una intoxicación por Salmonella es conveniente no
administrar medicamentos para detener la diarrea sin prescripción
médica, ya que requiere un tratamiento específico. Los antibióticos
pueden ver disminuida su eficacia al existir problemas de absorción de
éstos, si se administran por vía oral. Por otra parte, pueden destruir
la flora intestinal, lo que favorece el desarrollo de las bacterias
patógenas, empeorando así el cuadro clínico.
Es recomendable aislar siempre al enfermo, quien debe reposar en cama e
ingerir gran cantidad de líquidos, sobre todo agua. Si se sospecha que
la intoxicación alimentaria es un caso de botulismo, la persona afectada
debe ser trasladada con urgencia a un hospital, donde se le administrará
la antitoxina botulínica y se le efectuará un lavado de estómago. Ante
una intoxicación por setas se ha de administrar el antídoto adecuado,
que depende del tipo de seta u hongo que la haya causado. El enfermo
debe permanecer en cama y seguir una dieta blanda. Asimismo se debe
vigilar la función hepática, ya que podría deteriorarse.
CONTINUAR
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