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HUESOS (ENFERMEDADES ÓSEAS): ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
A pesar de su apariencia compacta, los huesos están formados por un conjunto de tejidos vivos, atravesados por canales vasculares y nervios, y son susceptibles de sufrir enfermedades que pueden afectar de forma grave el organismo.

EnfermedadesEl esqueleto, estructura ósea del organismo, cumple tres importantes funciones. La primera consiste en servir de soporte a los tejidos blandos del cuerpo, en especial a los músculos que permiten el movimiento y a los ligamentos que mantienen estable la estructura corporal. En segundo lugar, los huesos sirven de protección de los órganos más delicados, como el corazón, los pulmones y el cerebro. Finalmente, el tejido óseo es la reserva natural del calcio y del fósforo que precisa el organismo para poder realizar sus distintas funciones. Por otra parte, en la médula ósea –contenida en el interior de los huesos– se forman las células sanguíneas. Entre las diversas dolencias que pueden sufrir los huesos –traumatismos y fracturas, por ejemplo–existen dos enfermedades que pueden afectar cualquier punto del tejido óseo o su totalidad: la osteomielitis y la osteoporosis.

OSTEOMIELITIS
La osteomielitis es una infección del tejido y de la médula óseos causada por bacterias o por hongos. En la mayoría de los casos, la infección se produce como consecuencia de otra infección existente en alguna parte del organismo, que se transmite a través del torrente sanguíneo y se instala en el hueso. En otros casos, se deriva de una fractura abierta o de una intervención quirúrgica en la que el hueso queda al descubierto.

El carbunco y la erisipela son dolencias cutáneas que con frecuencia transmiten la infección a los huesos. La leucemia también se cuenta entre las enfermedades que pueden ser causa indirecta de osteomielitis. Una forma particularmente grave de osteomielitis está causada por la tuberculosis; cuando esta infección afecta los huesos de la espalda, destruye lentamente el tejido óseo hasta que, incapaz de soportar el peso del cuerpo, se produce un aplastamiento de las vértebras causando un acortamiento de la columna vertebral y la angulación de ésta a modo de joroba (cifosis).

De forma localizada, se han presentado casos de infección por hongos, como la blastomicosis y la actinomicosis, de difícil tratamiento, puesto que no responden a la acción de los antibióticos.

Síntomas y complicaciones
Los síntomas más evidentes son el dolor y la inflamación de la zona afectada. Cuando la producción de pus es abundante, se genera una presión interna que causa un dolor intenso. También son bastante habituales la fiebre elevada y los vómitos ocasionales. Los huesos largos constituyentes de la articulación de la rodilla y del codo son muy sensibles a la infección, debido a que el tipo de circulación sanguínea que existe en ellos favorece la acumulación de las bacterias presentes en el torrente circulatorio.

La infección del hueso y la consiguiente inflamación causan una presión excesiva para una correcta circulación sanguínea, por lo que parte del hueso puede morir. Tratándose de una infección por bacterias –por lo general, estafilococos–, antes de la existencia de los antibióticos el pronóstico de la osteomielitis aguda era muy grave, la infección se propagaba hacia órganos vitales y terminaba con la vida del paciente o con la amputación del miembro afectado. En la actualidad, la enfermedad se combate con bastante eficacia, si bien existe el riesgo de que, una vez debilitado el hueso y necrosado en parte, sufra reiteradas infecciones y la osteomielitis sea crónica.

Tratamiento
El tratamiento de la osteomielitis aguda requiere el internamiento hospitalario. Se realizan los análisis pertinentes para la identificación de las bacterias que causan la infección y se procede a la administración de antibióticos para combatirlas. Con frecuencia es necesaria una intervención quirúrgica para facilitar el drenaje de la zona infectada, practicando pequeños agujeros en el hueso. En los casos de osteomielitis crónica, en la que, por lo general, extensas zonas del hueso se hallan necrosadas, se deberá proceder a la extirpación de éstas y, en algunos casos extremos, será necesaria la amputación de la extremidad afectada.

OSTEOPOROSIS
Más que una enfermedad, la osteoporosis es un proceso degenerativo avanzado de envejecimiento del tejido óseo, que se vuelve frágil, quebradizo y ligero. La edad, pues, es la causa más habitual de osteoporosis, si bien también se dan casos, poco frecuentes, en los que esta dolencia es una consecuencia secundaria de una enfermedad del sistema hormonal, como, por ejemplo, el hipertiroidismo. Otra causa de osteoporosis es la inmovilización prolongada, como la que afecta una extremidad fracturada, o la derivada de guardar cama durante un largo período de tiempo por alguna enfermedad.

Síntomas y complicaciones
La enfermedad cursa, en muchas ocasiones, sin presentar ningún síntoma o, a lo sumo, con dolores óseos que aparecen y desaparecen sin causa justificada. La fractura es la complicación más frecuente. El hueso, cada vez más ligero y frágil, puede romperse cuando se halla sometido a una ligera tensión. En los ancianos aquejados de osteoporosis son frecuentes las fracturas de cadera (cuello del fémur), que requerirán intervención quirúrgica, y los aplastamientos de las vértebras, que pueden cursar sin dolor pero que, cuando afectan varias vértebras, producen el acortamiento y la angulación de la columna vertebral. Cuando las fracturas se repiten una y otra vez, pueden llegar a causar la invalidez parcial o total del paciente, que terminará confinado en una silla de ruedas.

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