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Cualquiera que sea el tipo de herida, sus
síntomas fundamentales son el dolor, causado por la irritación de las
terminaciones nerviosas; la hemorragia, producida por una lesión de los
conductos sanguíneos, ya sean arteriales, venosos o capilares, y la
separación de los bordes de la piel, ocasionada por el instrumento o la
presión que ha abierto o rasgado la epidermis. La intensidad o la
gravedad de estos síntomas obedecerá a las características de la herida.
De todas maneras, cuando se produzca una herida, como medida de
profilaxis, es siempre recomendable el suministro de la antitoxina
antitetánica.
TIPOS
La variedad de heridas es muy amplia, y abarca desde una simple
escarificación, también conocida como rascadura, o un sencillo corte
superficial, que puede producirse, por ejemplo, en el hogar con un
objeto cortante, como un cuchillo, un trozo de vidrio o una hojita de
afeitar, hasta las heridas extensas y profundas que atraviesan o
desgarran tejidos, o rasgan y perforan órganos, como pueden ser las
causadas por incisiones o punciones de arma blanca, o los disparos de
arma de fuego, sin olvidar los arrancamientos que pueden ocasionar las
astas de toro, comunes en los lugares donde se practican las artes
taurinas, y las mordeduras de animales. Los cortes de relativa
profundidad, cuyos bordes sean limpios, es decir, rectos y sin
excrecencias, tienen más fácil solución que las que tienen bordes
desgarrados, o en forma de zigzag, y sus cicatrices, mayores
probabilidades de no requerir cirugía estética.
TRATAMIENTO
Cuanto menos profunda y grande sea la herida, y más limpia la separación
de sus bordes, mayores posibilidades tendrá de cicatrizar con rapidez y
con facilidad, casi sin necesidad de intervención médica, en tanto que
las heridas más profundas y grandes deben ser tratadas por un médico.
Los procedimientos indicados para las heridas más graves deben ser
compatibles con la destrucción del tejido y el tiempo que haya
transcurrido desde que se produjo la herida, pero siempre después de
haber controlado el estado de shock y la hemorragia que pueda sufrir el
paciente. De todos modos, no es raro que en el caso de heridas mayores
haya que recurrir a una intervención quirúrgica, ya sea para realizar
una asepsia profunda y extraer cuerpos extraños, ya sea para extirpar
las partes afectadas, y recurrir al suministro de antibióticos como
medida profiláctica. Asimismo, según se trate de un sector o de un
miembro –vísceras, nervios, arterias, materia ósea–, los tratamientos y
los procedimientos quirúrgicos pueden recaer en campos especializados de
la medicina, como la traumatología o la cirugía vascular.
CONSECUENCIAS
Pese a que en la actualidad la cirugía estética se aplica con frecuencia
para suturar heridas en lugares visibles del cuerpo, hay algunas heridas
que, por su naturaleza, dejan más cicatriz que otras, por lo que pueden
requerir una o varias intervenciones estéticas posteriores a la
cicatrización. También puede ocurrir que la cicatriz quede acanalada o
protuberante –queloide–, es decir, con su superficie por debajo o por
encima del nivel de la superficie cutánea, en cuyo caso también está
indicada la reparación estética, sobre todo si se trata de una cicatriz
en el rostro.
En los casos de heridas graves por arma blanca o de fuego, o por cogidas
de astados, si la destrucción es mayor, pueden quedar, como secuelas
cojera, ceguera u BUSCAR OTRAS ENFERMEDADES surgidas a causa del extenso daño
sufrido por órganos vitales. También ocurre con frecuencia que las
condiciones climáticas provoquen la recurrencia de molestias o dolores
en aquellos lugares del cuerpo que han sufrido heridas de consideración.
ACTUACIÓN INMEDIATA
Si la herida está producida por un corte superficial en la piel, aunque
éste sea pequeño, debe ser tratada de inmediato con un antiséptico
común, como el agua oxigenada o el alcohol, aplicado con una gasa
esterilizada o con un trozo de algodón limpio. Si el corte no es
profundo, el sangrado será escaso, aunque en algunas partes del cuerpo,
como, por ejemplo, el cuero cabelludo, la irrigación sanguínea es
elevada, y el corte puede ocasionar un sangrado mayor o más duradero. De
ser éste el caso, deberá esperarse unos minutos a que se detenga,
aplicando una leve presión sobre la herida con la misma gasa o algodón
con que se aplicó el antiséptico. Una vez detenida la hemorragia y
limpiada la herida, ésta debe cubrirse con una tirita, procurando que
los bordes de la piel queden juntos.
A pesar de la superficialidad de una herida, su extensión puede ser
grande, en cuyo caso es aconsejable acudir al médico, que será quien
decida si hace falta suturarla o no. En los casos en que las heridas son
profundas, o muy extendidas, se produce una hemorragia, por lo que es
recomendable cubrir la herida con un apósito, ejerciendo presión sobre
ella, y procurar la inmediata intervención de un médico.
CONTINUAR
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