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HEPATITIS: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
La hepatitis es una inflamación aguda del hígado, provocada por varios tipos de virus que dañan las células hepáticas.

EnfermedadesSuele manifestarse con ictericia, es decir, que la piel, las mucosas y el blanco de los ojos adquieren un color amarillento. Además, es habitual que haya pérdida del apetito y dolor abdominal. El hígado es el órgano más voluminoso del cuerpo humano y también uno de los más importantes. Trabaja, junto con la vesícula biliar y el páncreas, en el proceso de la digestión. Está situado en la parte superior derecha del abdomen, y regula la composición de los diversos productos químicos y de las células de la sangre.

La corriente sanguínea absorbe las sustancias nutritivas desde el intestino delgado y las transporta hasta el hígado, donde se transforman, se almacenan y se redistribuyen a través de la sangre. Una gran cantidad de glóbulos rojos, viejos y gastados, que contienen la hemoglobina, o pigmento que transporta el oxígeno, se destruyen en el hígado. La hemoglobina se transforma en otro pigmento, de color pardo amarillento, llamado bilirrubina. El líquido que contiene la bilirrubina, y algunas otras sustancias, como el colesterol, drena a lo largo de unos conductos hacia la vesícula biliar, saco de recogida situado debajo del hígado. Después de una comida, la vesícula vacía su contenido, llamado bilis, en el conducto biliar hacia el duodeno.

Son varios los virus que inflaman el hígado, y se designan por letras; así, el «A», que provoca la hepatitis infecciosa, y el «B», que causa la hepatitis sérica. Son muy contagiosos, y se transfieren mediante la saliva, las heces o la sangre infectadas. Afectan con mayor frecuencia a los jóvenes, si bien pueden contagiar a personas de cualquier edad, y en particular a quienes están en contacto con material contaminado, como el personal hospitalario.

La infección se transmite tan sólo durante el período de incubación. El de la hepatitis B es más largo, ya que suele durar varios meses, mientras que el de la hepatitis A oscila entre dos y seis semanas. Además, se han identificado otros virus causantes de la hepatitis, que dan lugar a otras formas de la enfermedad, denominadas hepatitis C, D y E.

HEPATITIS A
La hepatitis A es una inflamación repentina del hígado, causada por el virus A, también llamado virus de la hepatitis infecciosa. Este virus se puede contagiar de persona a persona, y también por contaminación de alimentos o agua con heces infectadas. Este es el único tipo de hepatitis que puede afectar a los niños, si bien la gravedad de la dolencia es mucho menor que la que afecta a los adultos.

SÍNTOMAS HEPATITIS A
En las fases iniciales de la infección se presentan síntomas muy diversos, con frecuencia similares a los de la gripe, es decir, fiebre elevada, cefaleas, dolores generalizados y debilidad. Pueden presentarse náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, pérdida del deseo de fumar y dolor abdominal en el costado derecho. Se eliminan heces de color claro y orina oscura. A veces pueden aparecer dolores articulares y erupciones cutáneas. Transcurridos algunos días, todos estos síntomas comienzan a desaparecer y aparece la ictericia. La piel, las mucosas (como las de la boca, por ejemplo) y el blanco de los ojos se vuelven amarillentos debido a que se produce un aumento del contenido de bilirrubina en la sangre, puesto que el hígado inflamado no la elimina hacia la vesícula biliar. Los síntomas desaparecen al cabo de dos o tres semanas, pero el enfermo puede sentirse débil y cansado durante varios meses.
Frecuencia
Las epidemias de hepatitis A son muy raras. También sucede que muchos casos quedan sin diagnóstico porque si no aparece el síntoma de la ictericia –hepatitis anictérica–, los enfermos confunden su dolencia con una gripe u otra enfermedad banal y no se preocupan de visitar al médico. En las zonas económicamente deprimidas del mundo este tipo de hepatitis es muy común, y casi siempre se transmite a través de alimentos y aguas contaminados, debido a las escasas o nulas condiciones higiénicas.

HEPATITIS B
Aunque esta infección vírica presenta síntomas similares a los de la hepatitis A, su transmisión es por vía parenteral. El virus de la hepatitis B se contagia, por lo general, por contacto con sangre infectada. Puede difundirse por el uso de agujas mal esterilizadas, ya sean hipodérmicas, o las que se utilizan en acupuntura o en tatuajes. Del mismo modo, puede contagiarse por las navajas u hojas de afeitar, por los cepillos dentales o por el uso de instrumental médico u odontológico sin esterilizar. Afecta con frecuencia a los drogadictos por vía intravenosa, por su hábito de compartir las jeringuillas. Cabe tener en cuenta que el virus puede contagiar al feto a través de la placenta de la madre.

Existen personas portadoras de la enfermedad que no manifiestan síntomas y pueden transmitirla mediante una transfusión sanguínea. Son muy pocas las personas portadoras de hepatitis B y muchas menos las que en realidad la padecen. A ninguna persona que haya padecido esta enfermedad se le permite donar sangre, a menos que sea un caso indispensable. Asimismo, cabe señalar que la hepatitis B puede difundirse por contacto sexual, ya que el portador puede tener el virus en la saliva, en el fluido seminal o bien en las secreciones vaginales.

COMPLICACIONES HEPATITIS B
La mayor parte los enfermos de hepatitis B se recuperan sin secuelas. Sin embargo, existen casos en los que el paciente puede morir debido a que la enfermedad sigue una evolución fulminante. En una pequeña proporción de casos, la enfermedad adquiere una forma crónica, o puede derivar en una cirrosis hepática. Una vez superada la enfermedad, el médico aconsejará efectuar análisis de sangre a intervalos regulares, con el fin de controlar la posible presencia de complicaciones.

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