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GOTA: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
La gota es una enfermedad metabólica caracterizada por el aumento de la producción de ácido úrico en el organismo, o por la deficiencia en su eliminación. Es una enfermedad en la que existe una predisposición hereditaria, y suele
aparecer a partir del consumo excesivo de determinados alimentos y de bebidas alcohólicas.

EnfermedadesEl ácido úrico es uno de los productos de desecho del organismo que, en condiciones normales, se elimina a través de la orina. Cuando se produce una cantidad mayor que la que pueden filtrar y eliminar los riñones, se acumula formando cristales. Los ataques de gota se deben a la presencia de dichos cristales en los espacios interarticulares, que provocan la inflamación de algunas articulaciones y del tejido que las rodea; esta inflamación suele atacar las terminaciones nerviosas de las articulaciones y produce un intenso dolor. En algunas ocasiones, los cristales se acumulan en los riñones y pueden desencadenar una insuficiencia renal, es decir, un funcionamiento deficiente o quizá nulo de los riñones.

CAUSAS
Aunque existen diversas razones que explican un incremento en la formación de ácido úrico, la causa más frecuente es una disminución de la eficacia del proceso de filtración por parte de los riñones, que puede ser consecuencia de algunos trastornos renales, como la nefritis crónica, o la inflamación de los riñones provocada por el consumo de ciertos fármacos, entre los que se encuentran los diuréticos. Determinadas anomalías congénitas del metabolismo provocan también que el organismo genere un exceso de ácido úrico.

Una persona en la que se observe un incremento en el nivel de ácido úrico no tiene por qué sufrir ataques de gota; sin embargo, en muchos casos, este exceso se deposita en las articulaciones, en la piel o en los riñones, provocando un ataque agudo de gota, aislado, o una forma crónica de la enfermedad, desarrollada al cabo de un cierto tiempo.

ATAQUES AGUDOS
El primer acceso de gota es, con frecuencia, súbito y agudo, y por lo general afecta la articulación del dedo gordo del pie. Como consecuencia, se produce una inflamación, que se denomina «podagra», acompañada de otros signos, como un dolor muy intenso y el enrojecimiento de la piel de la zona afectada.

El dedo gordo del pie sufre una sensibilización extrema, y resulta doloroso incluso el roce de las sábanas; también se percibe que la piel de la zona inflamada está seca, roja y brillante, y las venas de la parte dorsal del pie pueden estar distendidas. Además del dolor, pueden presentarse otros síntomas, como fiebre de hasta 38,5 °C, cefalea, náuseas e inapetencia.

El primer ataque afecta una sola articulación y dura unos pocos días, tras los cuales desaparecen las molestias, la articulación se deshincha y recupera su color habitual, mientras que la piel presenta descarnación y picor. Tras el primer ataque puede no presentarse ningún otro, pero por lo general sobreviene un segundo acceso, si bien pueden transcurrir meses, o incluso años, antes de su aparición. Los ataques sucesivos se pueden presentar en la misma articulación o en otras, como en la rodilla, los dedos de las manos o el codo.

GOTA CRÓNICA
Esta enfermedad se conoce corno gota crónica o artritis gotosa cuando se prolonga durante mucho tiempo y los ataques agudos son frecuentes y periódicos. En los casos crónicos de gota los cristales de las sales del ácido úrico pueden depositarse en las articulaciones, en la piel o en los riñones, causando lesiones que son permanentes.

En las articulaciones, los cristales se asientan en el cartílago de los extremos óseos, deteriorando su superficie lisa y originando hinchazón, rigidez e, incluso, deformidades similares a las que ocurren en la osteoartritis.

La piel puede desarrollar protuberancias, denominadas tofos gotosos, en varios sitios; son masas de ácido úrico precipitado que forman pequeños bultos, por lo general en los pabellones auriculares, en las articulaciones de las manos o en la parte posterior de ambos codos, y pueden aumentar de tamaño hasta convertirse en grandes hinchazones.

Las mayores deformaciones en esta fase de gota crónica aparecen en las manos, cuyos dedos se presentan retorcidos y nudosos, pudiendo llegar a producirse una inmovilidad articular (anquilosis).

En los casos graves de gota severa, pueden dañarse los riñones de dos maneras: cuando los depósitos de ácido úrico bloquean el mecanismo de filtración, y se origina una progresiva insuficiencia renal, y cuando el ácido úrico está concentrado en exceso, y cristaliza formando cálculos renales.

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