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| GOTA: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO. | |
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La gota es una enfermedad metabólica
caracterizada por el aumento de la producción de ácido úrico en el
organismo, o por la deficiencia en su eliminación. Es una enfermedad en
la que existe una predisposición hereditaria, y suele aparecer a partir del consumo excesivo de determinados alimentos y de bebidas alcohólicas. |
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CAUSAS Una persona en la que se observe un incremento en el
nivel de ácido úrico no tiene por qué sufrir ataques de gota; sin
embargo, en muchos casos, este exceso se deposita en las articulaciones,
en la piel o en los riñones, provocando un ataque agudo de gota,
aislado, o una forma crónica de la enfermedad, desarrollada al cabo de
un cierto tiempo. ATAQUES AGUDOS El dedo gordo del pie sufre una sensibilización extrema, y resulta doloroso incluso el roce de las sábanas; también se percibe que la piel de la zona inflamada está seca, roja y brillante, y las venas de la parte dorsal del pie pueden estar distendidas. Además del dolor, pueden presentarse otros síntomas, como fiebre de hasta 38,5 °C, cefalea, náuseas e inapetencia. El primer ataque afecta una sola articulación y dura
unos pocos días, tras los cuales desaparecen las molestias, la
articulación se deshincha y recupera su color habitual, mientras que la
piel presenta descarnación y picor. Tras el primer ataque puede no
presentarse ningún otro, pero por lo general sobreviene un segundo
acceso, si bien pueden transcurrir meses, o incluso años, antes de su
aparición. Los ataques sucesivos se pueden presentar en la misma
articulación o en otras, como en la rodilla, los dedos de las manos o el
codo. GOTA CRÓNICA En las articulaciones, los cristales se asientan en el cartílago de los extremos óseos, deteriorando su superficie lisa y originando hinchazón, rigidez e, incluso, deformidades similares a las que ocurren en la osteoartritis. La piel puede desarrollar protuberancias, denominadas tofos gotosos, en varios sitios; son masas de ácido úrico precipitado que forman pequeños bultos, por lo general en los pabellones auriculares, en las articulaciones de las manos o en la parte posterior de ambos codos, y pueden aumentar de tamaño hasta convertirse en grandes hinchazones. Las mayores deformaciones en esta fase de gota crónica aparecen en las manos, cuyos dedos se presentan retorcidos y nudosos, pudiendo llegar a producirse una inmovilidad articular (anquilosis). En los casos graves de gota severa, pueden dañarse
los riñones de dos maneras: cuando los depósitos de ácido úrico bloquean
el mecanismo de filtración, y se origina una progresiva insuficiencia
renal, y cuando el ácido úrico está concentrado en exceso, y cristaliza
formando cálculos renales. |
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