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Considerada como una de las enfermedades mentales más
graves, la esquizofrenia es, asimismo, el tipo de psicosis más
corriente. Se calcula que, en la actualidad, de cada 200 personas una se
encuentra afectada por esta enfermedad. Hasta hace poco tiempo, los
esquizofrénicos constituían alrededor del 35% de los pacientes
ingresados en los hospitales frenopáticos. Hoy, sin embargo, gracias a
los adelantos logrados en el campo científico y, muy en concreto, en los
tratamientos farmacológicos, los pacientes pueden permanecer en sus
hogares, y sólo son ingresados en una clínica psiquiátrica cuando se les
debe practicar algún tratamiento especial o cuando les sobreviene una
fuerte crisis. La diversidad de los síntomas y de las manifestaciones de
esta enfermedad es tal que suele hablarse de ella en plural -las
esquizofrenias-, con lo que se tiende a abarcar todas las variantes y
manifestaciones que presenta.
SÍNTOMAS
Pese a las diversas formas de esquizofrenia que existen, la
característica más común a la mayoría de ellas es la manera irracional
de pensar o de actuar, a menudo combinada con razonamientos o
comportamientos normales. En algunos casos, a la típica irracionalidad
de pensamiento y de conducta se suma el retraimiento; en otros, una
marcada incapacidad de comunicación con los demás, sin que intervengan
groserías ni exabruptos. En algunos pacientes es notoria la falta de
concentración, hasta el extremo de que no logran entender un programa
corriente de televisión o una conversación normal. En otros casos, los
sujetos padecen delirios, en diversos grados y tipos: algunos creen oír
voces, otros dicen tener la mente ocupada por los pensamientos de algún
pariente muerto y otros declaran ser objeto de una persecución
constante.
Otros síntomas revelan trastornos emocionales. Por ejemplo, un
esquizofrénico puede prorrumpir en sollozos porque suena el teléfono o
ponerse a reír cuando se le dice que está ardiendo el edificio en el que
se encuentra, pero también puede permanecer impasible ante cualquier
situación que causaría algún tipo de reacción en una persona normal.
También se cuentan entre los síntomas de esta enfermedad ciertos
comportamientos irracionales, como las reiteradas contracciones
musculares que afectan cualquier parte del cuerpo, los gestos extraños
de la cara, la agitación de alguna de las extremidades que, de forma
repetitiva, puede durar un rato muy largo. Asimismo, el paciente puede
caer en un estado catatónico, durante el cual es capaz de adoptar
posturas muy extrañas y hasta difíciles de lograr, y permanecer así, en
total inmovilidad, por mucho tiempo. Además, ciertos pacientes
desarrollan el fenómeno que se conoce como flexibilidad cérea, que
consiste en que cualquiera de sus miembros puede ser movido por otra
persona, ante lo que el paciente no reaccionará, y permanecerá en esa
nueva posición un tiempo prolongado, quizá durante varias horas.
DIAGNÓSTICO
Dada la variedad de síntomas y manifestaciones apuntadas, el diagnóstico
de la esquizofrenia dista mucho de ser fácil. Entre las dificultades más
corrientes para llegar a hacer un diagnóstico acertado con esta clase de
pacientes cabe destacar, además de la cantidad de exteriorizaciones y
síntomas atípicos que existen, el que su comportamiento puede ser, en
apariencia, normal, pero tras un minucioso análisis, sutilmente extraño.
A veces, constituye un obstáculo serio el que el paciente proceda de una
cultura distinta de la del médico, con costumbres, ritos y tabúes que
desfiguran el cuadro y pueden desconcertar a quien debe diagnosticarlo.
Por ejemplo, la creencia en la reencarnación es muy notoria en ciertas
sociedades, por lo que un miembro de una de ellas puede asegurar al
médico que no es quien parece ser, sino que es un faraón egipcio
reencarnado. Si el médico desconoce la creencia del paciente, podrá
pensar que sufre alucinaciones y delirio y, acaso, atribuir los síntomas
a una condición de demencia precoz de tipo esquizofrénico cuando, en
realidad, no lo es.
Por contraposición, ayudará mucho al médico en su diagnóstico el saber
que en la familia del paciente ha habido otros casos de esquizofrenia,
puesto que se ha relacionado esta enfermedad con la herencia genética.
Cuando el paciente es un niño, es probable que el médico lo someta a la
prueba de respuesta giratoria. Esta consiste en situarse detrás del niño
y hacerle girar la cabeza con rapidez hacia un lado. Si el niño intenta
girar a la vez el resto del cuerpo, se considera un síntoma a tener en
cuenta. Otros síntomas en que se puede basar el diagnóstico son: que el
niño padezca una ansiedad aguda e irracional, que tenga escasas
relaciones emocionales, que pierda el habla, que haga movimientos
extraños sin causa aparente y que se resista de modo rotundo y decidido
a cambiar de ambiente.
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