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Aunque es cierto que los riesgos van aumentando
conforme se realizan ejercicios físicos más intensos y violentos, para
producirse un esguince, lesión de mayor importancia que una distensión,
pero mucho menos seria que una luxación o una fractura, no es necesario
practicar un deporte. Para sufrir un esguince en un tobillo, que soporta
el peso del cuerpo, basta a veces con dar un traspiés, así como una
simple caída puede ser suficiente para que queden afectados por un
esguince los movimientos de una muñeca.
Los tejidos más afectados por el esguince son los
ligamentos, bandas fibroelásticas que unen los huesos a las
articulaciones y los mantienen en la posición correcta; les siguen, en
orden de frecuencia, los tendones, que son los extremos de los músculos
con los que éstos se fijan a los huesos. La causa más frecuente de un
esguince es la torcedura o el estiramiento violento de una articulación
por encima de los límites de su capacidad natural. Cuando el movimiento
es súbito y brusco, los ligamentos y los tendones pueden desgarrarse, en
cuyo caso la consecuencia no sólo será un edema sino, con toda
probabilidad, también un hematoma. En las actividades deportivas más
intensas suelen producirse esguinces en las articulaciones mayores, como
las rodillas y las caderas. En los accidentes de circulación se producen
esguinces en el cuello, causados por una fuerte sacudida.
SÍNTOMAS
Uno de los primeros síntomas del esguince es el dolor inmediato e
intenso que se sufre en el área donde se han distendido o desgarrado
ligamentos o tejidos adyacentes. El siguiente síntoma suele ser la
hinchazón a causa de la hemorragia y de la secreción de fluidos. El
dolor se siente incluso cuando se hace la más leve presión sobre la zona
afectada, y se intensifica ante el menor intento de moverla, llegando a
hacerse insufrible si se prueba a soportar el peso habitual. La
sensibilidad que en particular adquiere la zona afectada, conocida como
hipersensibilidad puntiforme, ayuda a determinar con precisión el lugar
donde se ha producido el esguince, pese a la hinchazón que suele
rodearla.
TRATAMIENTO
El primer paso consiste en aliviar el dolor y disminuir la
inflamación, por lo que es indicado aplicar sobre el lugar del esguince
compresas frías o una bolsa con cubitos de hielo. En el caso de que el
esguince se produzca durante la práctica de un deporte cuyo equipo de
asistencia cuenta con un médico, éste podrá inyectar un anestésico local
para aliviar el dolor. Tras el alivio del dolor, deberá vendarse la
articulación con una venda elástica, de modo que quede firme, para darle
soporte y detener la extensión del edema.
En la recuperación de la función articular coexisten
dos tendencias médicas: una propugna el descanso continuado de la parte
afectada durante unos días y la otra es partidaria del movimiento lo
antes posible. Para que la articulación comience a moverse con mayor
facilidad, es aconsejable someterla a un foco de calor, pero nunca antes
de transcurridas 24 horas desde que se produjo la lesión. También pueden
ser útiles los masajes, después de dos o tres días, pero dado que es
probable que la zona esté aún dolorida, deberán aplicarse con bastante
suavidad y, sobre todo, sin ejercer presión sobre el lugar del esguince.
Conforme éste vaya cicatrizándose, los masajes podrán intensificarse.
CÓMO VENDAR UN ESGUINCE
Los esguinces que, con frecuencia, se producen en el tobillo o en la
muñeca, pueden curarse con mayor rapidez si se da soporte a la
articulación por medio de un vendaje, sin llegar a inmovilizarla por
completo. Para ello se procederá del siguiente modo:
Utilizar una venda elástica de longitud suficiente.
Iniciar el vendaje desde abajo hacia arriba y desde dentro hacia fuera.
La venda, inicialmente arrollada, se va desenrollando a medida que se
aplica; de este modo se puede vendar con mayor firmeza.
Es conveniente que las dos primeras vueltas que se dan al tobillo o a la
muñeca estén bien firmes, sin que la venda resbale. Cada vuelta de venda
deberá cubrir algo más de la mitad de la vuelta anterior, hasta que se
recubra un espacio amplio a cada lado del punto dolorido.
Una vez terminado el vendaje, éste se asegura con un imperdible o con
una tira de esparadrapo.
CONTINUAR
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