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Causada por las toxinas de una bacteria, en concreto
el estreptococo beta-hemolítico del grupo A, esta enfermedad infantil
tenía una incidencia muy alta, con una elevada tasa de mortalidad, antes
de que aparecieran los antibióticos, es decir, hasta hace sólo unas
pocas décadas. Hoy, sin embargo, por efecto de los antibióticos, no tan
sólo se ha convertido en una enfermedad poco frecuente –ya que al
iniciarse el tratamiento antibiótico en una fase precoz, no llegan a
manifestarse sus síntomas más característicos– y curable en su
totalidad, sino que también ha disminuido el peligro de que provoque
ciertas complicaciones, algunas con secuelas que duran toda la vida, y
se ha hecho innecesario el aislamiento del paciente en hospitales. El
niño aquejado de escarlatina es, en la actualidad, atendido en su casa
por algún familiar, quien debe limitarse a cumplir las órdenes del
médico en cuanto a la administración del antibiótico recetado en las
dosis prescritas, a alimentarlo de forma adecuada, y a mantener las
condiciones de higiene que, a modo de precaución, están destinadas a
evitar el contagio.
SÍNTOMAS
Aunque el período de incubación de la escarlatina puede ser de uno a
siete días, lo más frecuente es que tarde entre dos y cuatro días en
declararse. Los primeros síntomas característicos de una escarlatina
suelen ser un marcado y repentino aumento de la fiebre, acompañado de
vómitos y dolor de garganta. El dolor localizado en la garganta obedece
a que la bacteria se instala en las amígdalas, que se cubren de un
exudado blanquecino, desde donde sus toxinas invaden el resto del
cuerpo.

EVOLUCIÓN
A las 24 horas de producirse los primeros síntomas aparecerá en la cara
una erupción rojiza, denominada exantema, que luego se extenderá al
resto del cuerpo, donde suele presentarse más como manchas. Este
exantema, que se torna blanquecino bajo la presión de los dedos,
comenzará a desvanecerse en el transcurso de tres o cuatro días, hasta
desaparecer por completo. No obstante, la piel afectada suele
desprenderse y, en los casos más serios, hasta descamarse en grandes
láminas.
 Una vez declarado el exantema, también aparecen otros
síntomas típicos de la enfermedad, esta vez en la lengua, que se cubre
de un espeso exudado blanquecino. Como este exudado no es total, quedan
a la vista ciertos puntos rojos que le dan un aspecto general semejante
al de la frambuesa; tanto es así que, cuando la lengua muestra estos
síntomas, se dice que está aframbuesada. A medida que la escarlatina
remite, la lengua va perdiendo la blancura y se va tornando roja, hasta
que, hacia el final de la enfermedad o una vez superada ésta, vuelve a
adquirir su típico color natural.
COMPLICACIONES
Entre las repercusiones más corrientes de la escarlatina se encuentra la
otitis media, un proceso infeccioso del oído medio por el que éste se
inflama, provocando un dolor intenso, y una afección de la nariz que
puede diseminar la enfermedad mediante el estornudo. Si existe una
depresión del sistema inmunológico y no se defiende de la invasión del
estreptococo, también puede provocar una nefritis, afección de los
riñones en la que se registran problemas urinarios y edemas. Otra de las
complicaciones es la fiebre reumática, durante la cual se padece
exantema y dolores en las articulaciones. En este caso, es necesario
cerciorarse de que no haya sido afectado el corazón, puesto que puede
dejar, como secuelas permanentes, lesiones en las válvulas cardíacas.
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