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EMBARAZO: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
El embarazo implica grandes cambios fisiológicos que provocan toda una serie de trastornos en la mujer encinta.

EnfermedadesVARICES
También por efecto de la compresión de los vasos pelvianos pueden aparecer varices durante el embarazo, y si ya existían, pueden sufrir un empeoramiento. A fin de prevenirlas, es aconsejable que la embarazada use medias de soporte desde que se levanta. Asimismo, es conveniente que no permanezca de pie durante mucho tiempo, que realice ejercicios para estimular la circulación y que, al sentarse, apoye las piernas sobre una silla de poca altura o sobre una banqueta.

EDEMAS
La acumulación de líquido en el cuerpo es la causa de los edemas que, en general, aparecen en los tobillos y en los pies. Estos edemas son habituales hacia finales del embarazo, y pueden controlarse con una dieta baja en sal y reposando con los pies en alto. Sin embargo, cuando los edemas están relacionados con la hipertensión y con la existencia de proteínas en la orina, es necesario que sean tratados por un médico, con el fin de evitar trastornos posteriores.

DESVANECIMIENTOS
Es frecuente que la futura madre, hacia el final del embarazo, tenga la sensación de desvanecerse cuando se acuesta de espaldas. Esta sensación se produce porque el peso del feto presiona la vena cava inferior, de gran tamaño, y disminuye la cantidad de sangre que se aporta al corazón y al cerebro. Para evitarlo, debería reclinarse con suavidad sobre un costado y luego, de forma lenta, ir apoyándose sobre la espalda.

MICCIÓN
Es normal que la frecuencia con que orina una mujer embarazada aumente, dado que la vejiga es presionada por el útero y aumenta la sensación de plenitud. No obstante, si la frecuencia de la micción se ve acompañada por otros síntomas, como ardor, es preferible que se someta a un análisis para descartar la existencia de una infección localizada, como la cistitis.

DIETA
Desde el comienzo del embarazo la mujer debe llevar una dieta equilibrada, con el doble propósito de aportar al feto la mejor nutrición posible y, al mismo tiempo, no aumentar mucho de peso. La alimentación más recomendable es la integrada por productos de alto contenido proteico, como la carne, el pescado, la leche y los quesos, acompañados de frutas y vegetales frescos.

En cuanto se refiere al peso, es recomendable no aumentar más de diez kilos durante todo el embarazo. Además, debe tenerse en cuenta que, así como es cierto que no hay peor momento que el embarazo para someterse a una dieta, es falso el concepto de que la madre debe alimentarse por dos.

Como medidas preventivas para no causar en el feto anomalías físicas y psíquicas, debe renunciarse por completo al tabaco y a la ingestión de bebidas alcohólicas. De manera ocasional, se podrá tomar una copa de alguna bebida cuyo contenido alcohólico no sea elevado.

EJERCICIO FÍSICO
Tampoco es el momento indicado para que las mujeres de vida sedentaria comiencen a practicar un deporte, aunque sí es aconsejable que realicen algún ejercicio físico con moderación, sin olvidar que corresponde al médico indicar los ejercicios apropiados para cada embarazada. Entre los más frecuentes figuran los destinados a fortalecer los músculos de las zonas que soportan mayor peso y los que intervendrán en el parto de manera más activa. Aparte de los posibles ejercicios indicados por el médico, siempre es saludable pasear todos los días. Salvo en los casos en que sea obligado por razones médicas, el exceso de reposo es considerado como nocivo.

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