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Lejos han quedado ya ciertos conceptos que
prevalecían antaño sobre la mejor forma de comportarse durante el
embarazo, como el reposo exagerado, la alimentación excesiva, por el
tópico de que hay que alimentar a dos, y la reclusión de la madre en su
hogar, porque no estaba bien visto que se expusiera a los ojos de los
demás. En las sociedades modernas, no sólo se han modificado estas
costumbres, injustificadas tanto desde el punto de vista físico como
anímico, sino que se practican sucesivos controles médicos, desde el
inicio del embarazo hasta su fin.
Estos controles periódicos prenatales, en los que
suelen aplicarse las técnicas más avanzadas para comprobar la salud y el
buen desarrollo del feto, se complementan en muchos casos con cursos
especiales para la mujer embarazada. En ellos, la futura madre no sólo
aprende a mantenerse en buen estado físico, mediante la realización de
ejercicios concebidos para cubrir las necesidades de las distintas
etapas del embarazo, sino también mental, porque recibe toda la
información necesaria para afrontar su estado con la mayor naturalidad
posible. En la actualidad, a estos cursos también suelen asistir los
padres, a fin de que participen en el desarrollo y nacimiento de su
hijo, y estén capacitados para dar apoyo a la madre con los
conocimientos necesarios.
Es muy posible que la madre padezca ciertas molestias
a lo largo de todo el embarazo, pero éstas son normales y, por tanto,
controlables en la mayoría de los casos. Las más frecuentes son las que
se enumeran a continuación:
NÁUSEAS
Producidas por una alteración hormonal, las náuseas suelen ser
bastante corrientes en la embarazada. En general, desaparecen alrededor
de la decimosexta semana, aunque, de ser más prolongadas y molestas, el
médico podrá recetar pastillas que contribuyan a paliar el trastorno.
EXUDADO VAGINAL
Es normal que éste aumente a lo largo de la gestación, por lo cual
no debe dársele importancia; no obstante, si se producen además otros
síntomas, como irritación, deberá consultarse al médico.
HEMORROIDES
De incidencia habitual entre las embarazadas, las hemorroides
aparecen porque en las últimas fases del embarazo el feto ejerce una
obstrucción parcial en la circulación de retorno venoso en la pelvis, lo
que facilita la acumulación de sangre en la porción final del tubo
digestivo. Las molestias que suele producir esta condición pueden
complicarse si además se sufre de estreñimiento, lo que es bastante
habitual.
ESTREÑIMIENTO
La frecuencia con que padecen estreñimiento las mujeres embarazadas
se debe a la progesterona, una hormona cuya acción contribuye al
crecimiento del útero, pero que también relaja las fibras musculares
lisas y hace más perezoso el intestino. La ingestión de alimentos ricos
en fibras puede aliviar este problema de manera notable.
ARDOR ESTOMACAL
El útero, aumentado de tamaño, puede presionar el esfínter que
separa el esófago del estómago, por lo cual el contenido gástrico puede
refluir hacia el esófago y causar ardores. Estos casos suelen aliviarse
con la administración de una sustancia alcalina suave.
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