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DIABETES: ENFERMEDADES, CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO.
Debido a que la diabetes no tiene cura, el enfermo deberá seguir un tratamiento a lo largo de su vida.

EnfermedadesCOMPLICACIONES
Aunque hace años la diabetes era una enfermedad mortal, los avances científicos han logrado que deje de serlo, si bien se deben tener en cuenta los riesgos que representa. Los diabéticos insulinodependientes pueden sufrir un coma hiperglucémico, que puede ocurrir antes de que se inicie el tratamiento o después de alguna infección, como la gripe, y cuyos síntomas son la somnolencia, acompañada de micción incesante e intensa sed, e incluso pérdidas periódicas del conocimiento. Este proceso se desencadena debido a que el organismo utiliza las grasas como sustituto de la glucosa, lo que origina la formación de ácidos y productos de desecho, denominados cuerpos cetónicos. Con un tratamiento clínico inmediato, el paciente en coma se recupera por completo.

Otras complicaciones de la diabetes se producen escasas veces, y casi siempre en un período entre 15 y 20 años después de la aparición de la enfermedad. Pueden aparecer dolencias, como consecuencia de la diabetes, que afectan la visión, los nervios o los riñones, e incluyen la retinopatía diabética, la neuropatía periférica y la insuficiencia renal crónica. Además, los diabéticos corren un riesgo, más alto que el resto de personas, de padecer arteriosclerosis, con el peligro consiguiente de apoplejía, ataques cardíacos e hipertensión arterial. Los vasos sanguíneos que van a las piernas se estrechan, y esto provoca calambres, pies fríos, dolor al andar e incluso úlceras o gangrena seca. Aunque los diabéticos deben estar informados sobre su higiene personal, cabe señalar que para evitar que las heridas o los cortes produzcan gangrena debe evitarse cortar en demasía las uñas, los zapatos deben ser cómodos, y los callos o las uñas de los dedos de los pies que crecen hacia dentro han de ser tratados por un podólogo. Asimismo, si alguna herida no cicatriza en el término de diez días, es conveniente consultar a un médico.

TRATAMIENTO
Debido a que la diabetes no tiene cura, el enfermo deberá seguir un tratamiento a lo largo de su vida, que se administrará por sí mismo. Por esta razón, la efectividad del tratamiento depende de cada diabético.

Diabetes insulinoindependiente
Esta forma de la enfermedad sólo puede combatirse mediante la dieta en un tercio de los casos, si bien a todos los afectados se les recomienda practicar ejercicios moderados y de forma regular. En los casos leves, en particular aquellas personas que pueden bajar de peso, la disminución en el consumo de aquellos alimentos que son ricos en azúcares puede ser suficiente para normalizar el nivel de la glucosa en la sangre. Si la dieta no alcanzara para equilibrar la relación sanguínea entre la glucosa y la insulina, es probable que el médico prescriba acompañarla con tabletas hipoglucemiantes, que disminuyen la glucosa circulante. Pero si el tratamiento basado en la dieta no fuera suficiente, se recurrirá a las inyecciones periódicas de insulina.

Diabetes insulinodependiente
Para tratar este tipo de diabetes, además de una dieta específica, se prescriben las inyecciones periódicas de insulina. Cabe señalar que la insulina con que se trata a los enfermos se extrae del páncreas de los bueyes o de los cerdos, o bien se sintetiza siguiendo un proceso de ingeniería genética. Además, la única manera de administrar insulina es mediante inyecciones, ya que la tomada por vía oral es destruida por los jugos digestivos antes de que pueda ser absorbida por la sangre. Todos los pacientes, incluso los niños a partir de los 10 años, deben asumir la responsabilidad de inyectarse a sí mismos una o varias dosis por día de esta sustancia.

De todas maneras, las técnicas de administración de insulina se están perfeccionando; así, el peninyector (pluma), consiste en un cartucho de insulina, situado en el interior de un estuche semejante a un bolígrafo. La bomba de inyección se adhiere al cuerpo mediante un cinturón, y está formada por un catéter insertado bajo la piel del abdomen, junto con una pequeña bomba de infusión, del tamaño de un paquete de tabaco. Además, para mantener estabilizado el aporte de glucosa a la sangre, debe observarse de forma estricta el horario de comidas indicado por el médico. Para comprobar la efectividad del tratamiento deben realizarse diferentes pruebas, en algunos casos varias veces por día, para medir la cantidad de glucosa en la corriente sanguínea, mediante tiras reactivas o analizadores electrónicos de glucemia, de pequeño tamaño y muy manejables.

HIPOGLUCEMIA
La hipoglucemia es la existencia de un bajo nivel de azúcar en la sangre; o sea, que se presenta la situación inversa de la hiperglucemia. Esta dolencia es característica de los enfermos de diabetes mellitus, que se arriesgan a padecerla cuando se administran un exceso de insulina, no mantienen los horarios prescritos para las comidas o practican ejercicios físicos violentos o prolongados.

Los síntomas son malestar, seguido de sudoración abundante; también pueden presentarse mareos, debilidad, temblores, inestabilidad, hambre, dolor de cabeza, visión borrosa, hormigueos en los labios o en las manos, e incluso pérdida del conocimiento. Ante estos síntomas se debe ingerir azúcar, dulces o tabletas de glucosa, que equilibran de forma rápida la proporción sanguínea. De todas maneras, es conveniente consultar a un médico tanto si la crisis de hipoglucemia se prolonga como una vez superada.

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