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La columna vertebral, o espina dorsal, se extiende
desde la base del cráneo hasta la parte baja de la espalda, y está
constituida por más de 30 huesos distintos llamados vértebras. Las
vértebras forman la estructura protectora de la médula espinal, están
unidas por fuertes ligamentos y separadas entre sí por unos discos
flexibles, denominados discos intervertebrales. La columna vertebral
tiene elasticidad suficiente para permitir algunos movimientos y aloja
en su interior la médula espinal, que es una parte importante del
sistema nervioso central. Es por ello que cualquier enfermedad o
traumatismo de la columna puede afectar la médula espinal.
Una de las causas más frecuentes de la ciática es una
hernia, o deformación de un disco intervertebral. Aunque puede afectar
otros nervios de brazos y piernas, generalmente se comprime el nervio
ciático en su recorrido desde la espalda hasta las piernas, dando lugar
al dolor agudo y punzante característico de la ciática, que afecta la
nalga, la parte posterior del muslo, la parte externa de la pierna e
incluso, en ciertos casos, la parte externa del pie. El dolor, que
afecta a una sola extremidad, puede aparecer de repente o de forma
gradual y se agrava al toser, al estornudar o al inclinar la espalda.
Este dolor puede llegar a ser muy intenso e impedir cualquier movimiento
de la pierna afectada, y si el disco intervertebral no se cura, la
ciática puede convertirse en recurrente.
CAUSAS
La ciática puede ser causada por un debilitamiento de los discos
intervertebrales de la columna, que se produce tanto por el proceso
natural de envejecimiento como por un esfuerzo excesivo. Los discos
actúan como amortiguadores entre las vértebras al mover la columna. Cada
disco está constituido por una cubierta exterior dura, de naturaleza
fibrosa, que tiene en su interior un núcleo blando gelatinoso. Cuando la
cubierta externa de los discos intervertebrales sufre una fisura en
alguna zona, el núcleo central blando se expande, y se produce una
hernia discal o de disco; esta protrusión discal comprime la raíz del
nervio que sale de la columna y se dirige hacia la pierna y causa el
dolor de la ciática.
Esta dolencia también puede ser causada por un
traumatismo, por la presión ejercida por un tumor, por un absceso o por
una espondilosis, que es un endurecimiento y rigidez de la columna
vertebral que tiene como consecuencia la pérdida de flexibilidad. Para
establecer un diagnóstico se emplean técnicas como la mielografía,
que es una radiografía especial tomada mediante un contraste
radio-opaco inyectado mediante una punción lumbar, que permite ver el
espacio que rodea las raíces nerviosas. Otros métodos de exploración
como la tomografia axial computarizada (TAC), el escáner y la resonancia
magnética nuclear (RMN) permiten obtener imágenes de la médula espinal
sin tener que recurrir a la punción lumbar.
SÍNTOMAS
La ciática se manifiesta con un dolor en la parte baja de la
espalda, que puede aparecer bruscamente al doblar o estirar la columna,
o de forma más gradual tras varios días de intenso trabajo físico. A
medida que el disco lesionado presiona la raíz nerviosa en el canal
raquídeo, el dolor se extiende hasta la cara posterior del muslo e,
incluso, hasta el pie. Como consecuencia de la compresión del nervio
algunos de los reflejos de las piernas quedan disminuidos o desaparecen.
Este síntoma permite al médico poder deducir el sitio donde se encuentra
la lesión. Con frecuencia se percibe una disminución de la sensibilidad
en la cara externa del pie, acompañada de una sensación de
adormecimiento y de cosquilleo, también llamada parestesia.
ADVERTENCIA
Existen otras causas y enfermedades, aunque mucho menos frecuentes
que la ciática, en las que también pueden resultar afectadas las raíces
nerviosas cuando salen del canal raquídeo; entre otras, puede lesionar
dichas raíces un traumatismo, o irritarlas, por compresión, un tumor o
un absceso. Como el dolor que se percibe en estos casos tiene mucha
semejanza con el que produce la ciática, es aconsejable descartar la
posibilidad de que provenga de las enfermedades citadas. Para ello, el
médico someterá al paciente a una exploración especial o a ciertos
exámenes radiológicos.
TRATAMIENTO DE LA CIÁTICA POR
HERNIA DISCAL
Reposo absoluto en cama, en la postura que resulte más cómoda.
Utilizar una cama y un colchón duros, para evitar que se hunda el cuerpo
y flexione la columna.
Aplicación de calor en la zona dolorida.
Evitar esfuerzos y movimientos innecesarios.
No levantar objetos pesados.
Administrar analgésicos como aspirina o paracetamol.
La fisioterapia y los masajes pueden ayudar a robustecer los músculos y
las articulaciones de la espalda.
El tratamiento quirúrgico se reserva como último recurso, y sólo se
aplica en casos de pacientes con ciática recurrente, que no mejora con
los otros tratamientos.
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