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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la
caries dental «es un proceso patológico y localizado, de origen externo,
que se inicia después de la erupción, determina un reblandecimiento de
la parte dura del diente y evoluciona hacia la formación de una
cavidad».
Los dientes, elementos vivos cuya función consiste en
romper o desgarrar los trozos de alimentos hasta hacerlos
suficientemente pequeños para tragarlos, están recubiertos por una
sustancia llamada esmalte. Sobre el esmalte se forma una sustancia
pegajosa y ligeramente áspera llamada sarro, constituido por mucosidad,
partículas alimentarias y bacterias, que se acumula entre los dientes y
en las uniones de éstos con las encías. Estas bacterias son capaces de
descomponer los azúcares de los alimentos y transformarlos en ácidos que
erosionan el esmalte, creando una cavidad diminuta, que es el comienzo
de la caries. Si la caries no se trata, el ácido corroe el esmalte y
llega hasta la capa siguiente, llamada dentina. La dentina contiene
canales a través de los cuales pasan las bacterias hacia el interior,
hasta llegar a la pulpa, infectándola e inflamándola. Si no se detiene
este proceso, la pulpa afectada termina siendo destruida.
CAUSAS
En la formación de caries inciden tres factores: el individual, el
dietético y el social:
Dentro de los factores individuales se pueden
resaltar la composición de la saliva y del esmalte dental, la
disposición de las piezas dentales, las enfermedades que provocan una
carencia de calcio y las radiaciones ionizantes.
Los factores dietéticos comprenden la temperatura, la
consistencia y la composición de los alimentos, la masticación
insuficiente y el consumo de azúcares refinados y almidones, que
descalcifican el esmalte originando caries.
Finalmente, los factores sociales que influyen en la
formación de caries son el uso prolongado del chupete, la falta de
hábitos higiénicos dentales y la ausencia de asistencia odontológica.
SÍNTOMAS
En las primeras fases de la caries el síntoma más importante es un
dolor suave que surge cuando se come algún alimento dulce, muy caliente
o muy frío. Cuando se llega a las últimas fases la pulpa se inflama, y
se produce un dolor persistente al comer dulces y sustancias calientes o
frías; también se produce una inflamación de la encía.
COMPLICACIONES
Aunque la caries, por sí misma, generalmente no representa un
peligro grave para la salud, el desarrollo de caries en pacientes ya
debilitados es peligroso, ya que las infecciones de los dientes y las
encías pueden llegar a diseminarse al resto del organismo. Así, existe
el riesgo de que si las bacterias penetran en la corriente sanguínea
puedan producir la denominada endocarditis bacteriana. Igualmente
puede llegar a ser un riesgo para las personas que padecen hemofilia, ya
que ante la extracción de una pieza dental deben ser hospitalizadas.
Conviene tener en cuenta que la pérdida de piezas dentales, las caries o
los dolores dentales dificultan o impiden una correcta masticación, por
lo que pueden provocar alteraciones dietéticas que originan trastornos
digestivos y nutricionales.
PREVENCIÓN DE LA CARIES
Prevención primaria: Dirigida a evitar la aparición de la caries
utilizando los siguientes métodos:
Información de las medidas higiénicas dentales, teniendo en cuenta las
técnicas de cepillado y el tipo de cepillo y de dentífrico adecuados.
Información sobre una dieta correcta, con bajo contenido de azúcares
refinados e hidratos de carbono.
Aplicación tópica de fluoruros en los dientes durante la infancia.
Fluorización del agua de consumo público.
Facilitar la asistencia odontológica a la población.
Erradicar los hábitos de consumo abusivo de caramelos.
Prevención secundaria: Se basa en el diagnóstico
y en el tratamiento precoz de la caries con las siguientes
recomendaciones:
Revisiones odontológicas regulares.
Limpiezas bucales para eliminar el sarro.
Tratamiento de la caries, que consiste en vaciar y limpiar la zona
afectada por la erosión y rellenarla con pastas especiales.
Prevención terciaria:
Rehabilitación dental, que consiste en la extirpación de la pieza
afectada y su sustitución por una prótesis.
En algunos casos se inhabilita la raíz del diente para facilitar el
drenaje y la limpieza de la infección, conservando la parte dura de la
pieza dental reforzada con una funda.
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