|
|
|
En la mayoría de los casos, las personas que padecen
alergias experimentan reacciones molestas que no revisten ninguna
gravedad, aunque en algunos casos se producen manifestaciones, como el
asma, que pueden poner en peligro la vida de los afectados. Las
reacciones alérgicas suelen manifestarse en las partes del cuerpo que
entran en contacto directo con los alérgenos, es decir, con las
sustancias que provocan la alergia. Según las estadísticas, los
principales alérgenos cubren casi toda la gama de elementos que
constituye el medio ambiente: alimentos, pólenes, esporas, productos
químicos, metales, ácaros, venenos de animales e insectos, caspa y pelo
de animales domésticos, e incluso el frío o el calor, para algunas
personas.
SÍNTOMAS
Los alérgenos que se encuentran en el aire afectan los ojos, la
nariz y las vías respiratorias. La piel tiene tres formas básicas de
reaccionar ante los alérgenos. Una de ellas consiste en la aparición de
eccema, que afecta sobre todo a los niños. Se trata de una irritación de
la piel caracterizada por pequeñas pústulas que forman manchas
irregulares y rojizas. Otra forma de alergia es la dermatitis de
contacto, que se manifiesta por la inflamación, erupciones y el picor de
la porción de piel que se puso en contacto con el alérgeno; con
frecuencia este tipo de alergia está provocado por algunas aleaciones
metálicas, generalmente usadas en bisutería, como el latón o el bronce,
o por productos químicos o de uso industrial, como el cemento, el jabón
y los detergentes. Finalmente, la piel manifiesta una reacción alérgica
mediante urticaria, que consiste en la aparición de pequeños habones,
parecidos a los que produce la rozadura de la ortiga, en zonas
relativamente extensas del cuerpo. Se presenta tras el contacto o la
ingestión de determinadas sustancias, aunque también puede ser provocada
por el frío, el calor o el agua, entre otras causas.
La afectación de los ojos se produce habitualmente en
forma de conjuntivitis, caracterizada por dolor leve, picor y lagrimeo,
aunque también se puede producir una inflamación bastante espectacular
de los párpados. Más raramente resultan afectados los oídos, aunque
cuando esto ocurre se puede observar una secreción de líquido acuoso en
la caja del tímpano, que sale al exterior a través de las orejas, y
puede disminuir temporalmente la capacidad auditiva. La fiebre del heno
o polinosis puede afectar los ojos o los oídos, pero el órgano más
afectado es la nariz, que o bien se tapona o bien secreta abundante
mucosidad líquida y clara. La enfermedad persiste mientras el polen que
la provoca está en el ambiente, y justamente se puede distinguir de los
catarros porque éstos suelen aliviarse en plazos máximos de tres o
cuatro días.
El asma puede ser la manifestación de una alergia
alimentaria, pero, por lo general, aparece como reacción ante los
alérgenos transportados por el viento, como pueden ser los pólenes. Se
caracteriza por una dificultad respiratoria, que puede ser de grado
variable, y por fuertes ruidos respiratorios. Las cefaleas, o dolores
intensos de cabeza, pueden ser causadas por algunos alimentos como, por
ejemplo, el chocolate, algunos vinos tintos, el queso o el yogur. La
anafilaxia es la manifestación clínica más grave de la alergia. Ante la
liberación instantánea de sustancias vasoactivas de algunas células de
la sangre se produce un shock. La tensión arterial desciende
bruscamente y puede haber una obstrucción completa de las vías
respiratorias. Esta es la única expresión alérgica cuya atención médica
resulta urgente, ya que la vida del afectado corre peligro.
ALERGIAS A LOS ALIMENTOS
En el caso de las alergias alimentarias, los alérgenos entran en el
cuerpo por el tracto digestivo y son transportados por la sangre hacia
todo el organismo. Como consecuencia de ello las manifestaciones pueden
producirse en diversas partes del cuerpo, o incluso en su totalidad. En
un episodio agudo, los síntomas más evidentes son las molestias
digestivas, como náuseas, vómitos y diarrea. También puede ocurrir que
se hinchen la lengua y los labios. En ciertos casos, estos síntomas
pueden presentarse acompañados de urticaria o de eccemas,
particularmente en los niños. Con excepción de las manifestaciones
dérmicas, el resto de los síntomas aparecen inmediatamente después de la
ingestión del alimento, lo cual facilita la identificación del alérgeno.
CAUSAS
Hay que señalar que la medicina alopática ha progresado mucho en
cuanto al conocimiento de los mecanismos por los que se producen las
alergias, aunque no ha descubierto aún en su totalidad las causas que
las provocan. El organismo de las personas que sufren algún tipo de
alergia presenta un mal funcionamiento de los mecanismos de
reconocimiento de las sustancias extrañas, y reacciona frente a los
alérgenos como si se tratara de elementos infecciosos.
DIAGNÓSTICO
Existe una técnica denominada prick test, que se utiliza para
efectuar el diagnóstico de las alergias al polen y a los alimentos.
Consiste en realizar pequeñas punciones en el antebrazo, introduciendo
mínimas cantidades de una solución acuosa que contiene un alérgeno
conocido. Si la persona es alérgica a él, en un período de entre 10 y 15
minutos la zona del pinchazo se inflama y se enrojece.
TRATAMIENTO
No existen medicamentos que curen las alergias. La medida más eficaz
para tratarlas consiste en evitar, en la medida de lo posible, el
contacto con el alérgeno que las produce. Los alérgicos a los
medicamentos, a los alimentos o a los alérgenos que actúan por contacto
con la piel deben tener la precaución de conocer los ingredientes o
componentes de todos los productos y medicamentos que consuman o
utilicen.
Los medicamentos que, siempre bajo prescripción
médica, se administran con mayor frecuencia para aliviar los síntomas
alérgicos pueden clasificarse en tres grandes grupos: los
antihistamínicos, para los casos leves; los broncodilatadores, para el
tratamiento de los problemas respiratorios, y los corticoesteroides,
reservados para los cuadros más graves. Las fórmulas de los dos primeros
contienen algún tipo de sedante, por lo cual suelen producir somnolencia
y no es aconsejable tomarlos si, por ejemplo, se ha de conducir un
vehículo. Los corticoesteroides, que son los antiinflamatorios más
potentes de que se dispone en la actualidad, deben ser administrados con
sumo cuidado y durante el menor tiempo posible debido a sus peligrosos
efectos secundarios.
INVESTIGACIÓN
En la actualidad se investigan a fondo algunas teorías relacionadas
con el campo de la genética. Entre ellas se especula con la posibilidad
de que la predisposición a ciertas alergias, a menudo verificable en
algunas familias, obedezca a la existencia de un fallo de orden
genético, y hereditario, en las células destinadas a activar el sistema
inmunitario que protege el organismo ante la invasión de sustancias
extrañas, como bacterias y virus, que constituyen una amenaza para su
buen funcionamiento.
CONTINUAR
|
|