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No se puede establecer un régimen dietético que sirva
para todo el mundo, sino que sólo puede prescribirse uno u otro de
acuerdo con las características de cada persona, sus necesidades, su
metabolismo y las diferentes reacciones de cada organismo ante los
alimentos. Antes de iniciar un tratamiento para adelgazar deben
examinarse los motivos por los cuales existe sobrepeso. En primer lugar,
se debe tener en cuenta, y calcular honestamente, la cantidad de
alimentos que se consumen al cabo del día. Es inútil tratar de perder
peso si uno no sabe exactamente lo que ingiere.
Existen numerosas dietas que permiten eliminar o reducir las grasas
almacenadas en el organismo, pero a largo plazo tales dietas pueden
originar un desequilibrio metabólico. Por esta razón no se pueden hacer
recomendaciones rigurosas sobre los alimentos que deben suprimirse, ya
que en el sobrepeso y en el metabolismo intervienen factores de carácter
individual. Sin embargo, sí hay un cierto consenso sobre la importancia
de los factores psicológicos para poder realizar un régimen y mantener
después el peso adecuado. Para ello es necesario reeducar los hábitos
alimentarios y los patrones de comida y de bebida.
MÉTODOS ALTERNATIVOS
No existe ningún sustituto de la voluntad para seguir un régimen, pero
puede ser que muchas personas necesiten algún tipo de ayuda externa. Los
siguientes consejos pueden servir para ello:
• Se ha comprobado que, en algunos casos, la acupuntura puede frenar el
deseo de comer de forma compulsiva, aunque no hay datos estadísticos al
respecto.
• Otras personas han encontrado formas de controlar su conducta
alimentaria mediante sesiones de hipnosis, pero debe observarse la
precaución de no practicarla bajo la tutela de aficionados en esta
disciplina.
• En casos de extrema obesidad es posible eliminar el exceso de grasas
de áreas localizadas mediante la cirugía plástica.
• No conviene habituarse nunca a los laxantes o a los diuréticos para
eliminar el exceso de comida o de bebida, porque pueden provocar una
deshidratación.
• Para combatir el estreñimiento se deben ingerir alimentos ricos en
fibra; para limitar la retención de líquidos se recomienda reducir la
ingestión de sal y aumentar la de agua.
EJERCICIO FÍSICO
El ejercicio físico es de vital importancia para mantener la salud:
estimula la circulación, aumenta la oxigenación y mantiene las
articuladones flexibles y los músculos en forma. La medicina ha
demostrado que el ejercicio físico, practicado de forma gradual y a
partir de una rutina previa, también es útil para combatir una serie de
enfermedades graves, como la hipertensión, el infarto, la trombosis
coronaria y, en general, todas las enfermedades cardiovasculares.
Existe una clara asociación entre la muerte precoz y la obesidad, ya que
ésta supone un sobreesfuerzo para el corazón. El peso excesivo obliga al
corazón a bombear con mayor potencia aunque no tenga la suficiente
fuerza para soportar ese exceso de trabajo. Algunos tipos de ejercicios
fortalecen el corazón, y por lo tanto, reducen la probabilidad de que se
produzca una insuficiencia cardíaca. Buen ejemplo de ello son los
deportistas, que tienen a veces, en estado de reposo, una frecuencia
cardíaca inferior a los 50 latidos por minuto.
El ejercicio también ayuda a prevenir enfermedades como la
arteriosclerosis, que consiste en el endurecimiento de las arterias
debido a la ingestión excesiva y continua de sustancias ricas en
colesterol.
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