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Lino: Semillas, infusión y emulsión de semillas, aceite de lino, saquitos de semillas. |
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Desde que se comprobó que los purgantes drásticos (incluidos los de origen vegetal) son perjudiciales para el intestino grueso cuando se usan durante un tiempo prolongado, la atención se ha fijado de nuevo en los viejos remedios caseros. Uno de ellos, de probada eficacia, los constituyen las semillas de lino que tomadas regularmente y con cierta dosis de paciencia llegan a curar el estreñimiento crónico. Las semillas de lino se hinchan en el intestino durante la digestión y activan así el movimiento peristáltico intestinal. Además contienen aceite graso de efectos lubricantes que favorecen el efecto laxante y muy pequeñas cantidades de ácido cianhídrico pero que también contribuyen a su eficacia en tal sentido. Modo de empleo: Merced a las propiedades específicas de las semillas de lino, tomándolas en infusión se logran paliar los dolores producidos por la gastritis. La infusión de semillas de lino resulta asimismo indicada para el tratamiento de las inflamaciones de garganta (faringitis, laringitis) o de las encías (gingivitis) a base de gargarismos. Modo de preparar la infusión de semillas de
lino: La emulsión de semillas de lino:
Los focos residuales de la psoriasis y piel arfiada en pies y manos, pueden tratarse positivamente con fricciones de aceite de lino (de venta en farmacias), activando su curación. Lo mismo cabe decir de los eccemas secos. Especialmente dolorosos es el herpes zóster, incluso una vez que se han curado las ampollas. En tales casos, se asegura en numerosos informes, los toques de aceite de lino proporcionan un gran alivio. Tratándose de cólicos de la vejiga, dolores abdominales, hepatitis y ulceraciones, resultan especialmente eficaces los saquitos de semillas de lino: Se prepara un saquito de gasa lleno de semillas de lino trituradas (del tamaño idóneo según la aplicación prevista) y se introduce en agua hirviendo, dejándolo que se caliente durante diez minutos. Se saca del recipiente y se deja enfriar, hasta unos 42° C aproximadamente, y se coloca sobre la parte afectada, cubriéndolas luego con un paño de lana durante treinta minutos. El calor penetrante alivia el dolor, especialmente en los casos de inflamación de hígado (hepatitis). |