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Se conoce con el nombre de bronquitis el proceso de
inflamación de la capa mucosa que recubre los bronquios. Por lo general,
una bronquitis aguda se desarrolla en un corto período de tiempo y se
origina después de sufrir un resfriado o una faringitis. Ello es debido
a que los mismos virus causantes de las mencionadas infecciones pueden
extenderse hacia los conductos aéreos de los pulmones, es decir, los
bronquios y los bronquiolos.
Su aparición es más frecuente durante el invierno, en
climas húmedos y fríos, y en ambientes con una elevada contaminación
atmosférica. También algunas enfermedades infecciosas típicamente
infantiles, como el sarampión, la tos ferina, la difteria, la fiebre
tifoidea o la gripe, actúan como factores que favorecen la aparición o
el desarrollo de la bronquitis.
Los niños, los ancianos y los fumadores constituyen
los grupos más afectados.
SÍNTOMAS
Los síntomas más habituales que indican la aparición de una
bronquitis suelen ser: dolor de cabeza, congestión nasal, fiebre,
escalofríos, dolores musculares y, ocasionalmente, dolor de espalda.
Pueden presentarse también: dificultad respiratoria, estornudos y dolor
en la parte superior del pecho, que se agudiza al toser. La
manifestación típica de esta enfermedad es una tos persistente, con
expulsión de esputos grisáceos o amarillentos.
TRATAMIENTO
Si la bronquitis está causada por una infección bacteriana debe ser
el médico quien recete un antibiótico adecuado. El tratamiento para una
bronquitis aguda consiste en el reposo en una habitación cálida,
preferentemente con humedad ambiental y bien ventilada.
La ingestión de líquidos y los vahos o las
inhalaciones facilitan la expectoración, ya que ayudan a diluir el moco
bronquial y su expulsión es más fácil.
El dolor puede aliviarse con aspirina o con
paracetamol. Si la tos es muy molesta se puede recurrir al uso de algún
medicamento mucolítico y expectorante, pero es conveniente no suprimir
completamente la tos, pues la expectoración expulsa al exterior el moco
y los microorganismos existentes en, las vías respiratorias.
PREVENCIÓN
Dado que la bronquitis se produce con mayor frecuencia durante el
invierno, y tanto en climas húmedos como secos, pero con temperaturas
considerablemente bajas, es aconsejable no exponerse al frío, y sobre
todo a los cambios bruscos de temperatura, sin estar bien abrigado y, a
poder ser, nunca de forma prolongada. Asimismo, deben evitarse las
aglomeraciones y los lugares cerrados donde la concurrencia sea
numerosa, como, por ejemplo, cines y grandes almacenes, entre otros, o
donde el aire esté viciado, ya sea por los gases que pueden despedir las
calefacciones o por el humo de tabaco.
También ayuda a disminuir las posibilidades de
contraer una bronquitis quedarse en casa cuando los niveles de
contaminación atmosférica son muy elevados. Los pronósticos
meteorológicos modernos tienen en cuenta este factor, y suelen advertir
a la población mediante la emisión de partes o noticiarios cuando la
contaminación alcanza cotas peligrosas para quienes padecen problemas
respiratorios.
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