|
ENFERMEDADES Y TRASTORNOS
DE LA SALUD - CANAL MEDICINA
Volver a
Enfermedades |
ASMA
El asma es,
con frecuencia, una enfermedad de larga duración, que afecta tanto a los
hombres como a las mujeres, y
que se caracteriza por ataques que provocan dificultad respiratoria,
casi siempre frecuentes y sostenidos.
|
|
|
|
|
Las causas del asma son muy numerosas, pero su
manifestación es similar en todos los casos: consiste en la obstrucción
parcial de los bronquios y bronquiolos, debido a una contracción de los
músculos de sus paredes. Los bronquios son los conductos que durante la
respiración transportan el oxígeno hacia las cavidades pulmonares y el
dióxido de carbono hacia el exterior. La contracción de los bronquios
causa dificultad para respirar, particularmente durante la espiración.
La secreción que se produce en el interior de los bronquios, y el
engrosamiento de la pared bronquial causado por la inflamación,
constituyen otros factores que contribuyen a la dificultad respiratoria.
A los asmáticos se les reconoce por su respiración característica, con
inspiraciones rápidas y cortas y espiraciones largas y ruidosas. A
diferencia de la bronquitis, en la que existe un jadeo constante, los
ataques de asma se producen con diferentes intervalos e intensidades.
Las crisis asmáticas se pueden resolver de forma espontánea o después de
aplicar alguna terapia adecuada, a pesar de que la medicina todavía no
ha encontrado ninguna solución definitiva para la enfermedad.
CAUSAS
Por lo general, los primeros ataques de asma se producen durante la
infancia o la adolescencia. Sin embargo, en ocasiones más raras también
pueden aparecer en la madurez. Algunos accesos se producen sin razones
aparentes, pero en muchos casos se desencadenan a partir de reacciones
alérgicas ante sustancias tan variadas como el polen, el polvo, las
partículas procedentes del pelo de animales domésticos o las esporas de
algunos hongos. Ciertas comidas, bebidas, conservantes y medicamentos,
como, por ejemplo, la aspirina, también pueden provocar respuestas
asmáticas. Pero el factor desencadenante más común es el polvo
doméstico, en el que se deposita el excremento de ciertos ácaros
microscópicos que proliferan especialmente en ambientes cálidos y
húmedos. Algunas personas sufren crisis asmáticas después de practicar
algún ejercicio intenso, por inhalaciones irritantes, después de ciertas
infecciones, e incluso por alteraciones emocionales o psicológicas, como
la ansiedad.
SÍNTOMAS
El síntoma más característico es el ahogo, acompañado por una sensación
de tensión dolorosa en el pecho y una dificultad respiratoria, cuya
intensidad es variable. En los casos graves el esfuerzo que debe hacer
el paciente para respirar puede provocarle sudoración, un incremento en
el ritmo cardíaco y una fuerte ansiedad. Cuando aumenta el ahogo la
respiración se hace cada vez más leve y rápida, y se perciben con
claridad los silbidos característicos de la respiración asmática.
En los casos muy graves se produce una cianosis, es decir, que la cara y
los labios adquieren una coloración azulada, debido a la disminución del
suministro de oxígeno al torrente sanguíneo. También puede ocurrir que
la piel se vuelva muy pálida y aparezca una sudoración intensa y
viscosa. Los ataques de asma pueden durar desde unos minutos hasta
varias horas, pero en cuanto se inician siempre se produce una
acumulación de secreción en los pulmones, que en muchos casos provoca
accesos de tos. Por lo general, la expectoración de abundantes
secreciones en la fase terminal de las crisis suele proporcionar a los
pacientes una sensible mejoría respiratoria.
COMPLICACIONES
En los niños, los ataques graves y repetidos pueden obstaculizar su
crecimiento normal. También pueden causar una protrusión o deformación
en el pecho, conocida comúnmente como tórax de pichón. Otras de las
complicaciones frecuentes son el enfisema o hiperdistensión pulmonar
ocasionada por una dilatación de los alveolos pulmonares a causa de la
pérdida de elasticidad del tejido que los constituye, o una
bronconeumopatía y, también insuficiencia respiratoria aguda o crónica.
TRATAMIENTO
Existen medicamentos profilácticos que, administrados con regularidad,
pueden impedir los ataques. Los hay en forma de píldoras, líquidos o
inhaladores. Los profilácticos esteroides se inhalan tres o cuatro veces
por día. Estos fármacos actúan sólo sobre los pulmones, de forma
directa, por lo que no presentan los efectos secundarios generales
propios de las tabletas o de las inyecciones. Los broncodilatadores son
adecuados para aquellos enfermos que tan sólo padecen ataques leves y
ocasionales, y se deben administrar cuando el ataque o la crisis
asmática ya se ha iniciado.
En las crisis graves se suele inyectar aminofilina y cortisona, cuya
acción es rápida y eficaz, aunque sus efectos secundarios también son
considerables. De todas maneras, es recomendable que ante un ataque
agudo el enfermo ingrese en un hospital, donde puede ser sometido a
diversos tratamientos, como nebulizaciones, inyecciones relajantes de la
musculatura bronquial y el uso de un respirador artificial.
QUÉ HACER ANTE UN ATAQUE AGUDO DE ASMA
Administrar algún broncodilatador, un inhalador o un esteroide
previamente prescrito por el médico. Apuntar los horarios en que se ha
administrado cada dosis de medicamento. No debe utilizarse el inhalador
más que dos veces seguidas, ya que su abuso puede resultar perjudicial.
Si el paciente se ha puesto cianótico o pálido, con sudoración intensa,
debe ser ingresado por vía de urgencia en un hospital. Mientras se
espera la asistencia médica se puede ayudar al paciente a encontrar la
posición que le permita respirar mejor. El paciente necesita una gran
cantidad de aire fresco y un ambiente tranquilo que le ayude a
relajarse, por lo que se debe evitar la sensación de agobio y las
actitudes de preocupación a su alrededor.
CONTINUAR
|
| |
|