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Por lo general, el acné afecta la cara, el cuello la
parte superior de tórax, la espalda, los hombros e, incluso algunas
veces, las nalgas. Aunque se desconocen las causas de esta dolencia, el
hecho de que se presente en la pubertad hace suponer que está
relacionada con el aumento de la producción de hormonas sexuales. Las
hormonas son sustancias químicas que actúan como mensajeros y que, al
ser transportadas por la sangre, inducen el proceso de transformación
del adolescente en adulto.
El acné afecta a los jóvenes de ambos sexos, si bien resulta más
frecuente entre los varones. Las hormonas sexuales masculinas, o
andrógenos, activan las glándulas sebáceas de la piel, que secretan una
sustancia grasa para su protección, y que cuando se sobreestimulan
provocan la seborrea o aumento patológico de la secreción sebácea, hecho
que facilita la aparición del acné. En cambio, las hormonas sexuales
femeninas, los estrógenos, aparentemente tienen un efecto contrario y
mantienen la piel más seca.
Las lesiones características del acné son dos: el comedón o espinilla,
que aparece con más frecuencia, y la pústula o forúnculo, que se
presenta, por lo general, como complicación de las espinillas. Las
lesiones aisladas que con frecuencia aparecen durante la pubertad no
siempre son debidas al acné, puesto que pueden ser provocadas por un
desequilibrio hormonal, una dieta inadecuada, una falta de higiene o
algún tipo de alergia, entre otras causas.
MANIFESTACIONES
Ante la presencia de las bacterias que se multiplican en el comedón, los
vasos sanguíneos se dilatan para facilitar el acceso de las sustancias y
células que combatirán la infección, con lo que se produce la
inflamación. Si se lesiona el tejido subcutáneo manipulando las lesiones
e intentando vaciarlas, aumenta el peligro de infección, de producción
de pústulas y de cicatrices posteriores. Por el contrario, si se deja
evolucionar libremente, el absceso se cura en el término de una semana.
TRATAMIENTO
La principal medida que debe tomarse ante la presencia de acné es el
lavado frecuente, con agua caliente y jabón, con preferencia usando
esponjas especiales. De este modo, se elimina la capa de grasa y casi
todos los tapones de sebo que se hayan ido formando. Para el secado se
empleará una toalla seca y limpia con la que se debe frotar
vigorosamente. Es recomendable completar este proceso aplicando una
loción astringente después del secado. En ningún caso hay que aplicar
cremas sobre la piel sucia, ni mucho menos dormir con el rostro
maquillado.
Este proceso de hiperactividad de las glándulas sebáceas también puede
afectar al cuero cabelludo, en cuyo caso se manifiesta por un cabello
excesivamente graso, y en algunos casos con caspa. En estos casos
algunos champús anti caspa o especiales para cabellos grasos pueden
resultar eficaces.
Posiblemente el tratamiento más eficaz consiste en la exposición a los
rayos ultravioleta, que secan la piel y favorecen su desprendimiento.
Por este motivo, se recomiendan frecuentes exposiciones al sol o ante
una lámpara de rayos ultravioleta, aunque con las debidas precauciones.
Existen numerosas lociones y pomadas que pueden ser utilizadas para
tratar el acné. Las mejores fórmulas suelen ser las que contienen
calamina, sulfato de cinc, resorcinol o peróxido de benzoílo, sustancias
que ayudan a secar la piel y a desprender su capa externa. De todas
formas, antes de elegir el tratamiento, siempre se debe consultar al
médico, que puede prescribir las fórmulas más adecuadas a cada caso,
puesto que un tratamiento que ha resultado efectivo en una persona puede
resultar ineficaz o incluso perjudicial en otra. Puedes hacer una prueba
usando
Aloe Vera contra el acné.
Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras
frescas, siempre resulta indicada para el mantenimiento de una piel
sana, y en especial para las personas que padecen acné. Sin embargo, no
se ha demostrado aún que haya algún tipo de dieta que modifique la
evolución de esta enfermedad. El acné suele desaparecer de forma
espontánea entre los veinte y los treinta años, pero si se prolonga su
duración, existen tratamientos con antibióticos y otros fármacos que, en
general, garantizan su curación.
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