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Lino
Semillas, infusión y emulsión de semillas,
aceite de lino, saquitos de semillas.
Indicaciones: Estreñimiento, trastornos
gastrointestinales, inflamaciones de la garganta y de las encías
(gingivitis), quemaduras, insolaciones, exantemas, psoriasis, herpes
zóster, eccemas, cistitis, hepatitis.
Desde que se comprobó que los purgantes drásticos
(incluidos los de origen vegetal) son perjudiciales para el intestino
grueso cuando se usan durante un tiempo prolongado, la atención se ha
fijado de nuevo en los viejos remedios caseros. Uno de ellos, de
probada eficacia, los constituyen las semillas de lino que tomadas
regularmente y con cierta dosis de paciencia llegan a curar el
estreñimiento crónico. Las semillas de lino se hinchan en el intestino
durante la digestión y activan así el movimiento peristáltico
intestinal. Además contienen aceite graso de efectos lubricantes que
favorecen el efecto laxante y muy pequeñas cantidades de ácido
cianhídrico pero que también contribuyen a su eficacia en tal sentido.
Modo de empleo:
Pueden usarse semillas solas o mezcladas con compota o puré de ciruelas.
La dosis recomendada es de 2 a 3 cucharadas al levantarse (ésta suele
ser la mejor hora) o bien de 2 a 3 cucharadas al día. El problema queda
resuelto, por lo general, en pocos días.
Merced a las propiedades específicas de las semillas
de lino, tomándolas en infusión se logran paliar los dolores producidos
por la gastritis. La infusión de semillas de lino resulta asimismo
indicada para el tratamiento de las inflamaciones de garganta
(faringitis, laringitis) o de las encías (gingivitis) a base de
gargarismos.
Modo de preparar la infusión de semillas de
lino:
Se vierte 1/4 de litro de agua fría sobre 2 cucharaditas colmadas de
semillas de lino y, removiéndo de vez en cuando, se deja macerar durante
unos treinta minutos, colándolo a continuación. Una vez calentado a
temperatura agradable para tomar, la infusión estará lista. Los
gargarismos deberán repetirse varias veces al día. En el tratamiento de
los dolores de estómago, deberán tomarse 2 ó 3 tazas de infusión al día.
La emulsión de semillas de lino:
El aceite obtenido mediante ligero prensado de las semillas de lino (de
venta en farmacias) se mezcla a partes iguales con agua caliza y se
agita bien. Aplicada contra las quemaduras (con ampollas o sin ellas,
pero nunca sobre quemaduras abiertas) proporcionan notable alivio tanto
del dolor como de la tensión de la piel, estimulando así la curación.
También resulta eficaz en el tratamiento de las quemaduras producidas
por el sol.
Los focos residuales de la psoriasis y piel arfiada
en pies y manos, pueden tratarse positivamente con fricciones de aceite
de lino (de venta en farmacias), activando su curación. Lo mismo cabe
decir de los eccemas secos. Especialmente dolorosos es el herpes zóster,
incluso una vez que se han curado las ampollas. En tales casos, se
asegura en numerosos informes, los toques de aceite de lino proporcionan
un gran alivio.
Tratándose de cólicos de la vejiga, dolores
abdominales, hepatitis y ulceraciones, resultan especialmente eficaces
los saquitos de semillas de lino: Se prepara un
saquito de gasa lleno de semillas de lino trituradas (del tamaño idóneo
según la aplicación prevista) y se introduce en agua hirviendo,
dejándolo que se caliente durante diez minutos. Se saca del recipiente y
se deja enfriar, hasta unos 42° C aproximadamente, y se coloca sobre la
parte afectada, cubriéndolas luego con un paño de lana durante treinta
minutos. El calor penetrante alivia el dolor, especialmente en los casos
de inflamación de hígado (hepatitis).
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